sábado, 29 de julio de 2017

Hay recuerdos que deben desvanecer, déjalos dormir

Las personas que viven de recuerdos 
son aquellas que aman con fervor,
para ellos los recuerdos son un fragmento 
de su vida y de su alma.

Vivimos de recuerdos y nos alejamos de esos lugares que guardan memorias, que tienen el aroma de su piel impregnado en el aire.

Transitar esos lugares llenos de recuerdos es lanzarnos al vacío premeditadamente,
y caemos hondo, 
salimos del pozo de ese vacío llenos de nostalgia.

Nos inunda un sentimiento ajeno a la realidad, es como tomarnos un sorbo de agua salada; 
no nos calma la sed e irrita la garganta,
algo similar es ese sentimiento que se apodera de nosotros, de esos que vivimos de recuerdos.

A veces desearíamos tener memoria de pez y olvidar tan fácil como tomar café, pero nuestra realidad es otra,
en nuestra realidad un aroma es la fragancia que nos trae recuerdos del ayer,
 recuerdos de ese amor devastador 
que nos rompió el corazón y nos quebró los sentimientos, nos hizo vulnerables ante el mundo en que habitamos.

Somos seres llenos de recuerdos.
Hablaré de mí, de mis recuerdos y son tantas cosas que vienen a mi mente; sonrisas, desvelos, conversaciones, aromas, aquella avenida rota, aquellos ojos a medio dormir, los lunares de su espalda.

Recuerdos de felicidad y tristeza, otros de añoranza, de esos momentos que no volverán.

Momentos que quedan grabados en los recuerdos; abrazos, palabras, gestos, miradas, arrebatos, lágrimas.

Recordando esas miradas fugaces, esas sonrisas llenas de alegría puedo descifrar la lejanía que se avecina, porque cuando los recuerdos se hacen presente y son lo único que queda el olvido decide hacer su entrada triunfal, hay que olvidar, hay que sanar, y ya habrá otra ocasión donde llegaran momentos que quedaran perpetuados en los recuerdos.

Los recuerdos nos regresan a esos momentos de alegría que una vez vivimos, siempre olvidamos las cosas malas, esas ocasionan tristeza y duelen donde no existe medicina para sanar el dolor.

Te recuerdo y no puedo negarlo, me dueles y vivo recordando que no te tengo, que te he perdido; el puente que nos unía se ha caído y hemos quedado separados, tú camino es a la izquierda, el mio a la derecha, dando la espalda nos hemos desvanecido en la realidad donde solos nos queda el recuerdo de lo que una vez tuvimos.

Tratar de olvidar es absurdo, el tiempo debe pasar y el olvido llegar; son las palabras que siempre nos dicen los optimistas, pero el tiempo no es la cura , 
ni el olvido la respuesta.

¿Cuándo se desvanecen los recuerdos?, ¿Será en el momento qué olvide tu nombre , tu aroma y tu voz?.

¿Cómo sabré qué te he olvidado?.
Tal vez el día que al pasar por ese lugar que nos observó juntos yo no recuerde nuestro abrazo de despedida.
Cuando no recuerde el sabor de tus labios, 
ese día lo juro que te habré olvidado.

Los recuerdos son dagas que nos clavamos en el pecho y duran años, pero en algún momento se desvanecen.
Unos quedan eternamente, otros son fugaces como las miradas cautivas.

Somos seres que vivimos de recuerdos, todos somos el recuerdo de alguien y todos tenemos ese alguien que quisiéramos olvidar o recordar por siempre.

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