viernes, 20 de enero de 2017

DEFINICIÓN DE ESTUPIDEZ falto de inteligencia, torpe o necio

Hasta el latín tenemos que retrotraernos para poder encontrar el origen etimológico de la palabra estupidez. Así, al hacerlo descubrimos que es fruto de la suma del término “stupidus”, que puede traducirse como “aturdido”, y el sufijo “-ez”, que se usa para expresar una cualidad.



Una estupidez es algo dicho o hecho propio de un estúpido. Este término (estúpido), por su parte, hace referencia a aquel falto deinteligenciatorpe o necio. Puede decirse, por lo tanto, que una estupidez es una tontería o algo que no tiene lógica. Por ejemplo: “La explicación que dio el canciller fue una estupidez que no se creería ni mi hijo de ocho años”“Conducir a más de 100 kilómetros por hora en medio de una ciudad es una estupidez que pone en riesgo la vida de mucha gente”“Hay personas que creen en las cábalas y los amuletos, pero para mí no son más que estupideces”.

La noción de estupidez suele tener una connotación despectiva o agresiva. Es decir: no suele utilizarse como calificación de la conducta o de los dichos propios de la persona que realmente tiene poco inteligencia por una deficiencia mental.
Una persona puede hacer notar la estupidez de otra cuando ésta comete un error o muestra torpeza. Imaginemos que, en medio de una cena, una copa con vino cae al piso, derramando su contenido. Un hombre decide limpiar la mancha, utilizando el abrigo de su mujer para absorber el vino. Su esposa, por lo tanto, lo acusa de estar haciendo una estupidez ya que lo lógico hubiese sido usar un paño o trapo para dicha tarea.
Es curioso resaltar que existe incluso una teoría acerca del término que estamos abordando. El historiador italiano Carlo Maria Cipolla (1922 – 2000) fue, en concreto, la personalidad que desarrolló lo que se conoce como Teoría de la Estupidez. En el año 1988 fue cuando presentó este conjunto de ideas acerca de esa “cualidad” que tienen algunos humanos.
En ese sentido viene a dejar patente que los estúpidos forman un grupo de los cuatro que existen a nivel mundial. Así, estarían aquellos además de los inteligentes, los desgraciados y los malvados.
A través de un panfleto titulado “Allegro ma non tropo” fue como presentó la teoría, en la que establece, entre otras muchas cosas, que es enorme el grupo de estúpidos que hay en todo el mundo. Asimismo deja patente que alguien lo es cuando causa daño a otra persona y no sólo no obtiene ningún tipo de beneficio sino que además se provoca daño a él mismo.
Este personaje no ha sido el único que ha abordado el tema de la estupidez humana. También lo han hecho figuras tales como el filósofo español Fernando Savater e incluso se han llegado a establecer afirmaciones como que hay dos cosas que son infinitas en el mundo: el universo y la estupidez del hombre.

Juan Barberá
--- leyendo , te enteras de muchas noticias #Infinitamente INTERESANTES

jueves, 19 de enero de 2017

Cómo saber si tienes inteligencia emocional EVOLUCIONA ,...que la vida se va acelerando

A lo largo del #POST expondré mis ideas sobre la inteligencia emocional, basándome en investigaciones realizadas por diversos autores y aportando mi juicio de valor sobre la importancia en la actualidad de una correcta educación emocional. 

INTRODUCCIÓN 

El término “inteligencia emocional” comenzó a tomar relevancia a partir de los años 90 gracias a autores como Peter Salovey, John Mayer o Daniel Goleman que difundieron la importancia de esta en la vida del ser humano. En este momento, se introdujeron dentro del término aquellas cualidades emocionales consideradas como importantes: La empatía, expresión y comprensión de sentimientos, la simpatía, la persistencia o la cordialidad eran algunas de ellas. La inteligencia emocional (IE) ha tomado una gran importancia dentro de la sociedad actual. Desde las primeras investigaciones realizadas en España, se observa un crecimiento continuo de la preocupación por el tema a tratar. Es por ello que, de forma concisa, realizaré un repaso sobre la inteligencia emocional y sus aspectos más discutidos. La IE no se centra en la inteligencia propia de cada sujeto (intelecto) sino va mas dirigida a las características de la personalidad (capacidades sociales y emocionales). Se defiende que, tener un CE (coeficiente emocional) elevado puede ser más importante para tener éxito en la vida que tener un CI (coeficiente intelectual) elevado.




Acerca de la Inteligencia emocional



Actualmente muchas empresas están impulsando y desarrollando las aptitudes emocionales de sus trabajadores, con el objeto de que éstos se sientan más motivados, responsables y autónomos durante sus labores cotidianas. Al motivar la inteligencia de las personas, estamos al mismo tiempo promoviendo su atención, memoria, aprendizaje y habilidades con el entorno 


Inteligencia y Emociones



Definimos la inteligencia como la capacidad que tenemos los seres humanos de guardar y asimilar información para poder aprender, reconocer y relacionarnos con los demás. Ella nos permite controlar todas las actividades que llevamos a cabo y, por ende, emitir las respuestas más adecuadas.

Solemos relacionar el significado de inteligencia con nuestras emociones, por ende, podemos decir que la inteligencia emocional es una forma de interactuar con el mundo que nos rodea por medio de nuestros sentimientos, habilidades, entusiasmo, perseverancia, empatía y agilidad mental, entre otros aspectos.

Si desarrollamos y perfeccionamos cada una de estas variables, podremos ser más eficaces y eficientes no solo con nuestros compañeros de trabajo, sino con los clientes con los usualmente mantenemos contacto. 

Inteligencia emocional en la empresa



Al impartir cursos, seminarios grupos de conversación y charlas con expertos, la empresa puede dar a conocer y desarrollar la inteligencia emocional de sus trabajadores. Sin embargo, ¿por qué hacerlo? Detallamos algunas ventajas:

- Mejora la comunicación y las relaciones interpersonales entre los miembros de la empresa y los clientes.

- Aumenta la motivación y el liderazgo del trabajador.

- Las personas se sienten más comprometidas con sus tareas cotidianas.

- Se trabaja en un clima laboral tranquilo, donde todos se entienden y se respetan sus puntos de vista.

- Asciende la rentabilidad de la empresa.

Expertos han investigado y estudiado este fenómeno durante años. Daniel Goleman, por ejemplo, afirmó en 1999 que el éxito que tuviera una persona en el ámbito laboral estaba íntima e #Infinitamente  relacionado con sus emociones y que, de esta manera, podía trabajar, ser más productiva y desempeñarse mejor en equipo.

Goleman sugiere programas que duren mínimo seis (6) meses, donde los participantes tienen la oportunidad de auto-observarse, de interactuar con otros, y de disfrutar de sesiones de aprendizaje. Estas actividades deben estar enmarcadas en un diagnóstico supervisado por un profesional del área. El resultado final: alcanzar altos niveles de satisfacción y efectividad. 


Los distintos tipos de inteligencia emocional 


La inteligencia emocional está constituida por un conjunto de habilidades psicológicas que permiten apreciar y expresar de manera equilibrada nuestras propias emociones, entender las de nuestros semejantes y, además, utilizar esta información de forma que nos ayuden  a comportarnos de forma correcta y alineada con nuestros objetivos

Las 5 esferas de las emociones de Solovey

Basándose en Gardner y su teoría de las inteligencias múltiples, Salovey identificó cinco esferas en la inteligencia emocional:
  1. Conocer las propias emociones. La conciencia de uno mismo es la capacidad de controlar sentimientos de un momento a otro, siendo  fundamental para la penetración psicológica y el auto conocimiento.
  2. Manejar las emociones. La capacidad de manejar sentimientos de forma decuada, es una capacidad que se basa en la auto conciencia y el auto control.
  3. La propia motivación. Habilidad para ordenar las emociones al servicio de un objetivo esencial: es lo que se conoce como auto motivación.
  4. Reconocer las emociones de los demás. Se trata de la empatía o auto conciencia de las emociones de los otros.
  5. Manejar las relaciones. Es la adecuación a nuestro ser social y parte esencial del desarrollo con los demás. 

Clasificación de inteligencia emocional de Goleman

Goleman afirma que  inteligencia emocional es un término incluye grandes tipos:
  1. La Inteligencia Personal.
  2. La Inteligencia Interpersonal.

Inteligencia Personal

Está compuesta a su vez por una serie de competencias que determinan el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos. Esta inteligencia comprende tres componentes:
  • Conciencia en uno mismo: es la capacidad de reconocer y entender las propias fortalezas, debilidades, estados de ánimo, emociones e impulsos, así como el efecto que éstos tienen sobre los demás y sobre el trabajo.
  • Autorregulación o control de sí mismo: es la habilidad de controlar nuestras propias emociones e impulsos para adecuarlos a un objetivo, de responsabilizarse de los propios actos, de pensar antes de actuar y de evitar los juicios prematuros.
  • Auto motivación: es la habilidad de estar en un estado de continua búsqueda y persistencia en la consecución de los objetivos, haciendo frente a los problemas y encontrando soluciones.

Inteligencia Interpersonal

Al igual que la anterior, esta inteligencia también está compuesta por otras competencias que determinan el modo en que nos relacionamos con los demás:
  • Empatía: es la habilidad para entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás, poniéndose en su lugar, y responder correctamente a sus reacciones emocionales.
  • Habilidades sociales: es el talento en el manejo de las relaciones con los demás, en saber persuadir e influenciar en los otros.


por favor ------ NO voy a ser yo , quien te diga , que te quedes SOLO con un titular ( mirando fotos ) , pero LEYENDO MÁS , te ENRIQUECES más., es decir EVOLUCIONAS.
Fdo - Juan Barberá

miércoles, 18 de enero de 2017

Cuando la vida , te da una gran HOSTIA - “mobbing” o acoso laboral - IDENTIFICALO ( largo , pero con respuestas a preguntas )

mobbing 

Trato hostil o vejatorio al que es sometida una persona en el ámbito laboral de forma sistemática, que le provoca problemas psicológicos y profesionales.



El acoso laboral o acoso moral en el trabajo, conocido comúnmente a través del término inglés mobbing: ‘asediar’, ‘acosar’, ‘acorralar en grupo’,1 es tanto la acción de un hostigador o varios hostigadores conducente a producir miedoterrordesprecio o desánimo en el trabajador afectado hacia su trabajo, como el efecto o la enfermedad que produce en el trabajador. Esta persona o grupo de personas reciben una violencia psicológica injustificada a través de actos negativos y hostiles dentro o fuera del trabajo por parte de grupos sociales externos, de sus compañeros ("acoso horizontal", entre iguales), de sus subalternos (en sentido vertical ascendente) o de sus superiores (en sentido vertical descendente, también llamado bossing, del inglés boss, jefe). Dicha violencia psicológica se produce de forma sistemática y recurrente durante un tiempo prolongado, a lo largo de semanas, meses e incluso años, y al mismo en ocasiones se añaden "accidentes fortuitos" y hasta agresiones físicas, en los casos más graves. Una situación de acoso muy prolongada en el tiempo, además de enfermedades o problemas psicológicos, puede desembocar, en situaciones extremas, en el suicidio de la víctima.
Lo que se pretende en último término con este hostigamiento, intimidación o perturbación (o normalmente la conjugación de todas ellas) es el abandono del trabajo por parte de la víctima —o víctimas—, la cual es considerada por sus agresores como una molestia o amenaza para sus intereses personales (necesidad de extorsión, ambición de poder, de riquezas, posición social, mantenimiento del statu quo, etc.)
El término mobbing (del verbo inglés to mob, con el significado antes aludido) proviene de la etología, ciencia que estudia el comportamiento de los animales, sobre todo del campo de la ornitología, donde la conducta defensiva de un grupo de pequeños pájaros consiste en el atosigamiento continuado a un enemigo más grande, con frecuencia un ave rapaz. Estos comportamientos en la naturaleza terminan frecuentemente, o bien con la huida, o con la muerte del animal acosado por varios otros.
El científico sueco Heinz Leymann investigó el fenómeno en la década de 1980, y fue quien utilizó por primera vez el término mobbing para referirse al problema. Otros autores destacados en el estudio del acoso moral y del mobbing son la francesa Marie-France Hirigoyen y el español Iñaki Piñuel y Zabala.
La incidencia poblacional del acoso laboral se calcula que se encuentra entre el 10 y el 15 % del total de los trabajadores en activo.2 

El acoso laboral, al producirse, siempre debe ser comprobable. A pesar de que puede llegar a utilizar tácticas muy sutiles y que las conductas de acoso llegan a tener un carácter clandestino, por no dejar excesivas huellas externas, ni contar con testigos dispuestos a revelar lo que han presenciado, el ámbito de la evaluación del acoso en el trabajo debe ser prioritariamente algo objetivo y no meramente subjetivo.
Su definición correcta implica establecer y objetivar el carácter real y fehaciente de una serie de comportamientos que, a pesar de que son habitualmente negados por quienes los practican, se pueden establecer o acreditar externamente por testigos, registros, grabaciones o documentos.
Tales indicadores objetivables muestran que el mobbing no se encuentra tan solo en una especie de mente paranoide o autorreferencial de las víctimas, sino que las conductas de hostigamiento que lo originan existen en la realidad, incluso fuera del espacio laboral, trascendiendo a la familia, el hogar y los círculos sociales que frecuenta la persona. 

Características del mobbing

Según el profesor Iñaki Piñuel y Zabala son estrategias habituales en el acoso laboral las siguientes:
  • Gritar, avasallar o insultar a la víctima cuando está sola o en presencia de otras personas.
  • Asignarle objetivos o proyectos con plazos que se saben inalcanzables o imposibles de cumplir, y tareas que son manifiestamente inacabables en ese tiempo.
  • Sobrecargar selectivamente a la víctima con mucho trabajo y presionarla excesivamente.
  • Amenazar de manera continuada a la víctima o coaccionarla.
  • Quitarle áreas de responsabilidad clave, ofreciéndole a cambio tareas rutinarias, sin interés o incluso ningún trabajo que realizar ("hasta que se aburra y se vaya").
  • Modificar sin decir nada al trabajador las atribuciones o responsabilidades de su puesto de trabajo.
  • Tratarle de una manera diferente o discriminatoria, usar medidas exclusivas contra él, con vistas a estigmatizarlo ante otros compañeros o jefes (excluirle, discriminarle, tratar su caso de forma diferente, trasladarle a puestos inferiores, rebajarle el sueldo).
  • Ignorarle ("hacerle el vacío") o excluirlo, hablando sólo a una tercera persona presente, simulando su no existencia ("ninguneándolo") o su no presencia física en la oficina, o en las reuniones a las que asiste ("como si fuese invisible").
  • Retener información crucial para su trabajo o manipularla para inducirle a error en su desempeño laboral, y acusarle después de negligencia o faltas profesionales.
  • Difamar a la víctima, extendiendo por la empresa u organización chismes o rumores maliciosos o calumniosos que menoscaban su reputación, su imagen o su profesionalidad.
  • Infravalorar o no valorar en absoluto el esfuerzo realizado por la víctima, negándose a evaluar periódicamente su trabajo.
  • Bloquear el desarrollo o la carrera profesional, limitando retrasando o entorpeciendo el acceso a promociones, cursos o seminarios de capacitación.
  • Ignorar los éxitos profesionales o atribuirlos maliciosamente a otras personas o a elementos ajenos a él, como la casualidad, la suerte, la situación del mercado, etc.
  • Criticar continuamente su trabajo, sus ideas, sus propuestas, sus soluciones, etc.; o simplemente no tomarlas en cuenta bajo cualquier pretexto.
  • Monitorizar o controlar malintencionadamente su trabajo con vistas a atacarle o a encontrarle faltas o formas de acusarle de algo.
  • Castigar duramente o impedir cualquier toma de decisión o iniciativa personal en el marco de sus responsabilidades y atribuciones.
  • Bloquear administrativamente a la persona, no dándole traslado, extraviando, retrasando, alterando o manipulando documentos o resoluciones que le afectan.
  • Ridiculizar su trabajo, sus ideas o los resultados obtenidos ante los demás trabajadores, caricaturizándolo o parodiándolo.
  • Invadir la privacidad del acosado interviniendo su correo, su teléfono, revisando sus documentos, armarios, cajones, etc.
  • Robar, destruir o sustraer elementos clave para su trabajo.
  • Atacar sus convicciones personales, ideología o religión.
  • Animar a otros compañeros/jefes a participar en cualquiera de las acciones anteriores mediante la persuasión, la coacción o el abuso de autoridad.2
  • Atentar contra la ergonomía del trabajador en su sitio laboral.
  • Asignarle tareas humillantes, incómodas o desagradables. 

Encontrar soluciones

Tomar conciencia del daño al que estamos siendo sometidos es el primer paso para solucionar todo un calvario que no tiene porqué continuar. Este es un paso importante ya que el acosador laboral basa gran parte de su fuerza en el desconocimiento por parte del acosado hasta que ya es demasiado tarde y éste tiene pocas posibilidades de defenderse.

Una vez que somos conscientes del acoso al que nos someten, tenemos que reunir pruebas (documentos, testigos o certificados médicos) porque el mobbing parte de pequeños actos que, aunque individualmente no signifiquen nada, unidos generan un importante ataque. Con pruebas en nuestro poder, el siguiente paso será denunciar la situación ante el médico de la empresa, un inspector de trabajo y la Seguridad Social, intentando que se reconozca el acoso como un accidente de trabajo. A continuación, denunciaremos los hechos ante las organizaciones sindicales y ante el comité de empresa. Para todo ello, es muy importante buscar el apoyo de otras personas que hayan pasado por este mismo trance, de este modo no nos sentiremos solos en esta parte del proceso. 

--- y por último ( de momento )

La víctima  :

Las víctimas de acoso psicológico en el trabajo quedan muy afectadas. Las injurias o los bulos, las agresiones verbales, humillaciones, críticas, acusaciones gratuitas, dejar su puesto de trabajo vacío de contenido, son conductas típicas de los acosadores laborales. Los expertos suelen clasificarlos siguiendo un patrón doble. 

Por un lado Psicópatas en la organización, gente normal que puede resultar encantadora pero que no tiene ni conciencia moral ni ética. Por otra parte Narcisistas, que eliminan de su alrededor a todos quienes puedan hacerles sombra e intentan rodearse de personas mediocres y sumisas.

Tiene efectos múltiples este tipo de maltrato psicológico en el ámbito laboral de forma continua y reiterada, con premeditación y con consciencia de lo que se está efectuando. Un maltratador, un acosador, no lo es casualmente, ni sin darse cuenta, la premeditación es inherente a este delito también conocido como «mobbing»; entre sus efectos primarios tiene dolores de cabeza, musculares y articulares, irritabilidad, ansiedad, ataques de pánico, sensación de muerte inminente o cardiopatías, pérdida de memoria, capacidad de concentración y autoestima, pérdida de la confianza en sí mismas ….; ocasionando otros daños psicológicos, no visibles, pero que, -muchas veces-, somatizan en daños físicos y que pueden ser desde dermatitis hasta insomnios o estrés pasando por depresiones, enfermedades gastrointestinales; unos daños que, en muchas ocasiones, pueden ser irreversibles, y cuanto más avanza el acoso, más difícil es su recuperación. No estamos hablando de mal ambiente de trabajo, estamos ante un delito, y muy grave por las consecuencias que del mismo se desprenden.

El acoso psicológico en el trabajo, suele entenderse como las situaciones de maltrato producidas, al menos, dos veces por semana y de forma reiterada durante seis meses; pero sin embargo, afortunadamente hay sentencias que se fijan más en la gravedad del daño que en la periodicidad de las agresiones, y si se demuestra la intencionalidad delictiva del acosador, si se demuestra que el acosador pretendía causar daño, a veces, ni siquiera es necesario llegar a los seis meses de rigor, ya que en un tiempo considerablemente inferior se pueden estar produciendo graves daños. Hay que precisar que el acosador huye del maltrato físico y extrema su cuidado porque sabe perfectamente que ser descubierto y con presencia de testigos, lo sitúa en los tribunales con total seguridad.

Por otra parte existen tantos casos de acoso vertical, el que ejerce el jefe hacia sus inferiores jerárquicos, como horizontal, el que se establece entre compañeros; del mismo modo puede existir acoso laboral vertical en sentido inverso, el que se produce desde niveles jerárquicos inferiores hacia superiores, caso típico del acoso a un profesor por parte de parte del alumnado.

En este último caso, igualmente se establece el tipo de rivalidad y lucha de poder unilateralmente (de parte solamente del lado del acosador) hacia el docente; en el “mejor” de los casos el docente podrá padecer un caso de burnout, que es el llamado síndrome del quemado. Si la jerarquía no soluciona los problemas, el acosado tendrá dos salidas, la enfermedad o la renuncia a su puesto.

Según la intencionalidad existe un tipo de maltrato que surge de la propia empresa buscando un despido barato y decide hacer enfermar a una persona a través de este tipo de prácticas conductuales, la víctima caerá en una depresión con una sintomatología de síndrome postraumático y entrará en una fase de incapacidad temporal o permanente según sea la gravedad de los daños.

También existe la modalidad del acoso basado en un disfrute psicopatológico donde una víctima, que en principio presenta una personalidad fuerte, termina convirtiéndose en alguien débil, o vulnerable, por su afectación, tales son los extremos a los que se deviene por medio del acoso laboral.

Es por esto que es importante que quede constancia por escrito de que la persona se reconoce como tal, de que se siente víctima y que, desde ese mismo momento, se esfuerce por superar las circunstancias que la hacen sentirse así. Llevar un diario laboral es algo fundamental para después no dudar de lo que ha pasado, las habilidades psicológicas del acosador no son pocas, suelen tener infinitos recursos para llevar a cabo un elaboradísimo plan de actuación, son escrupulosos estrategas que basan su fuerza en infundir miedo a su víctima y cuya defensa será decir e intentar probar por todos los medios que a su víctima le falla la cabeza.

Aunque normalmente, es muy difícil encontrar apoyos de compañeros incluso si estos son considerados como amigos de la víctima, la gente no quiere problemas; sin embargo de vez en cuando podremos sorprendernos gratamente ver concurrir a personas absolutamente desinteresadas y que en virtud de la justicia presentan su declaración y testimonio.
Es conveniente que la víctima antes de que empiece a ver resquebrajarse su fuerza psicológica, ponga el caso en conocimiento de la empresa o/y de la Administración, de los sindicatos, inspección de trabajo y departamentos de prevención. Nunca callar, porque hablar es una de las formas de cortar el acoso. Aunque en ocasiones, nada de esto vale, las circunstancias parecen confabularse contra la víctima gratuitamente tal como si fuera el objeto directo de un complot lamentable.

Hay que decir que el hecho de ser acosado no implica una debilidad previa de la víctima. Y no hay que confundir la realidad personal con la imagen que tenemos de la víctima, cuando ya ejerce de tal, la víctima como la persona que queda después del acoso, personas que cuando pasan a ser blanco del acoso se convierten en débiles; pero porque están afectadas, pero en realidad no lo son, si lo fueran realmente, habrían cedido antes o después a las pretensiones del acosador, que establece una lucha de poder con ella, aunque una lucha unilateral; porque la víctima, en principio, ni repara en la persona del acosador, que podrá actuar solo o en grupo; no por manifestarse solo deja de poder considerarse como acoso porque no existe concurso de otros, el concurso de otros puede o no existir, el acoso se establece independientemente del grupo anexo, aunque indudablemente, si existe, contará con él para manipularlo a su antojo y en su beneficio; por lo que es una verdadera vergüenza que el grupo, -que adopta la personalidad de un rebaño de oveja-, se deje manipular, por cobardía, por conveniencia o por complicidad activa o pasiva, pues recordemos que la omisión y la inhibición en determinadas ocasiones, puede ser sinónima de delito, porque estamos ante hechos delictivos. No lo olvidemos, un delito, luego el acosador es un delincuente, y su cómplice otro.

Los acosadores suelen ser personas cobardes que, cuando la víctima les planta cara con seguridad y les demuestra que se les va a hacer frente, cortan con los malos tratos, porque quieren obtener placer pero sin asumir muchos riesgos. De todas formas existe otro tipo de acosador que para nada es cobarde, es inherente a su condición ser osado y atrevido y carecer de principios morales y éticos, lo que le emborracha inhibiéndole y le obnubila porque pierde la perspectiva de toda referencia moral y/o ética frente a su víctima, en un afán de reafirmarse y reconocerse como “persona” o “personalidad” válida pues entiende que es superior porque “puede” con la víctima. Todo un trastorno psicológico. Esto pasa en la sociedad competitiva en la que vivimos, individualista, insolidaria, inhumana y sin conciencia social real.

El Efecto del Acoso en las Víctimas es de todas todas muy negativo, se deja sentir en sus relaciones sociales que se resienten con conflictos y en la desgana de la víctima para atender encuentros sociales donde el acosador podría aparecer, y en general desgana por atender a las relaciones sociales, la víctima está cansada por dentro, no tiene ganas de nada, pero que de nada.

Como resultado del acoso, las víctimas pierden tiempo tanto en trabajo como en estudios porque la cabeza no les deja de dar vueltas, buscando una explicación a tantos desmanes o por una definitiva pérdida de concentración y de confianza en sí mismas; buscan alejarse del problema y pueden decidirse por un cambio de trabajo o de centro.

Generalmente la víctima además de no encontrarle solución al problema advierte que sus acciones, sean cuales sean, no logran sino empeorar la situación; y esto, fundamentalmente, porque el acosador de ninguna manera quiere una solución, el problema lo ha creado él con un fin, deshacerse de la víctima, por supuesto no va a dialogar ni a pactar nada con ella, a menos que sea en términos de dominación, ese sí es su objetivo: reducir a la víctima, que no es sino un objeto pasivo de su admiración, pero la envidia enturbia su visión y en vez de admirar lo que hace es atacar lo que no puede alcanzar.

El aislamiento al que la víctima quedó sometida traerá sus consecuencias, no solo laborales como por ejemplo la posible claudicación de sus sistemas de afrontamiento o posibles despidos, jubilaciones anticipadas, invalidez, la exclusión del mundo laboral, alteración del equilibrio socioemotivo y psicofísico de la víctima, problemas psicológicos varios que pueden llegar hasta el suicidio o accidentes laborales cuando menos, con resultado de muerte o no. Si el principal objetivo del acosador es que la víctima desaparezca del ámbito laboral, vemos con lo anteriormente dicho que realmente en muchas ocasiones lo consigue hasta literalmente; y esto como “castigo” a no sometimiento.

Y la empresa también queda castigada, el no afrontar positivamente el problema también traerá consecuencias para ella, para la organización, pues tendrá que afrontar la pérdida de los trabajadores más brillantes y con ello se expone a un descenso de la eficacia por el mal clima laboral reinante, un contexto tóxico y expansivo, también la desaparición de la eficiencia por la extensión de la mediocridad técnica y humana.

Para afrontar la recuperación ha de lograrse la desactivación emocional, desconectar emocionalmente, dejar de captar tantas emociones, difícil sin duda; y haber superado el conflicto haciéndose fuerte ante él y volver a experimentar ilusión por vivir, saber que existe una vida, que puede ser hasta feliz, después de un caso de acoso. A veces la vida depara sorpresas muy gratas, pero hay que pasar página y vivir, sentir, seguir creciendo personalmente, sin que ningún indeseable se interponga en el camino; es fundamental cambiar de ambiente, un cambio de tercio, que aparentemente puede ser considerado por algunos como una derrota, lo que puede significar es una inmensa victoria, con la seguridad de que una vez superado el caso, la víctima se habrá fortalecido y madurado y se puede proyectar hacia el exterior, si quiere exponiendo incluso su experiencia, con el objetivo de abrir los ojos de otras personas a la realidad candente de un pobre, miserable, mundo y ambiente laboral general. La mediocridad laboral es promovida por la envidia del acosador; esto se combate creando un clima laboral sano, educando a la gente, concienciando y aplicando políticas de RSC o Responsabilidad Social Corporativa. 

...concluyendo

Para las víctimas de acoso este hecho supone un impacto negativo significativo en sus relaciones sociales. El acosador crea conflicto en las relaciones socio-laborales de la víctima, y en la mayoría de los casos el motivo son los celos profesionales o personales. Las víctimas suelen presentar o sufrir conflicto en sus amistades como resultado de ser acosadas; de este modo el conflicto suele sustentarse en la desgana de la víctima para atender las relaciones sociales que el acosador podría frecuentar, y la frustración del amigo surge al creer que la víctima no estaba desalentando suficientemente a su acosador.


Juan Barberá
( algunas situaciones de la vida, APtitudes - ACtitudes de algunas personas , tienen PREGUNTAS, tienen RESPUESTAS )  


martes, 17 de enero de 2017

Reinventarse a los 40 - La reinvención no nace de la nada

Quién no se ha preguntado próximo a los 40 ¿y ahora qué?, ¿qué hago aquí? o quizás ¿van a ser así los próximos 40 años de mi vida?
A estas preguntas no les vale cualquier respuesta para salir del paso, no les vale el silencio, no les sienta bien que las ignoren. Te persiguen a donde quiera que vayas, te esperan para asaltarte a la vuelta de la esquina, y aunque pasen 1, 2, 3 o más años, siguen ahí, y se manifiestan una y otra vez, no dejándote vivir.
Son preguntas que persiguen, tanto al que ha perdido su prestigioso empleo, como al que está en la cima de su carrera profesional, o a quien lleva mucho tiempo cómodamente instalado en su vida. Llegados a este punto, aunque los caminos, las historias y la situaciones sean distintas, en todos los casos hay varios elementos que son comunes:
  • Perdida del sentido vital, lo que produce desorientación.
  • Dudas sobre la propia identidad que pueden afectar a nuestra autoestima.
  • Miedo al cambio, a lo nuevo.
  • Conflicto entre lo que dejo atrás y hacia donde quiero ir.
  • Sensación de haber perdido o sacrificado parte de tu vida en algo que no te ha llevado a donde QUERÍAS. 

Según Daniel Levinson, los 40-45 años son una etapa de tránsito, que nos introduce en la media madurez. Es una etapa en la que nos cuestionamos muchas cosas, en la que hay una reflexión sobre todo lo vivido, lo logrado y lo perdido: ¿por qué no seguí tocando el piano?, ( "el piano que yo estaba tocando , NO IBA con la educación , valores , RESPETO ,  que me transmitieron mis padres ")  ¿por qué no viaje más?, ¿por qué rechace aquella propuesta que me hicieron mis compañeros de universidad?, ¿por qué acepte el puesto de directora?, ¿qué hubiera pasado si hubiera estudiado veterinaria?, a mi me encantaban los animales. 

Todas estas preguntas son fruto de la conocida crisis de la mediana edad. Ese momento en el que tomamos realmente consciencia del paso del tiempo. Ese instante en el que nos damos cuenta que ese futuro para el que tantos años hemos trabajado y nos hemos sacrificado ya es presente, y que probablemente no es el que habíamos soñado. Entonces, se produce una crisis personal y se abre la caja de Pandora. Las emociones que tanto habíamos controlado y reprimido, comienzan a agujerear nuestro cuerpo en forma de miedo, ira, asco, tristeza o frustración. 

Cuando todo esto se instala en nuestras vidas, solo caben dos opciones: seguir como estamos e ignorarlo, o REINVENTARSE. Lo primero, quizás pueda parecer más seguro y cómodo pero no va a hacer desaparecer las dudas, que seguirán asaltandonos año tras año. Lo segundo, puede dar vértigo, parecer una locura para los amantes de lo sensato, lo normal y lo seguro, pero realmente es la única opción para vivir de verdad, con sentido, propósito, satisfacción y plenitud.
Ahora bien, el camino de la REINVENCIÓN no es fácil, ni plácido, pero es emocionante, excitante y apasionante. Si eres de los que, como dice Sabina, quieres vivir 100 años y tomas pastillas para no soñar, olvídate de esta opción. 

Si te decides a REINVENTARTE, aquí te dejo una pequeña guía para el camino:
     1.Haz balance, pensando en un resultado positivo. 
El camino hay que iniciarlo desde lo que potencia y da impulso, por eso es importante centrarnos en lo INFINITAMENTE POSITIVO, en lo que aporta valor y nos apunta hacia el futuro. Este es el enfoque de la Indagación Apreciativa.
    2.Realiza una auditoria externa de tu marca personal. 
Rodeate de un buen grupo de personas que te puedan proporcionar buen feedback. Tienen que ser personas que te hayan visto trabajar, que hayan colaborado contigo, personas que te conozcan bien, personas que pertenezcan al sector de actividad en el que pretendes reinvertarte. Combina personas de distintos ámbitos: el íntimo y familiar, el profesional y el social. Planteales preguntas como ¿En qué crees que soy realmente bueno? ¿Podrías ponerme un ejemplo? ¿Qué crees que podría mejorar? ¿Alguna sugerencia? Otra herramienta que te puede ser muy útil es la Ventana de Johari, puedes encontrar un buen ejemplo en el libro sobre marca personal “Es algo personal”
     3.Hazte las 3 grandes preguntas.
Con lo descubierto en las fases de autodiagnóstico y auditoria toca decidir que hacer con todo ello, y plantearse las 3 cuestiones que son el inicio del camino de la reinvención:
-¿Que quiero hacer? ¿A que me quiero dedicar?  
-¿En que soy realmente bueno? ¿Que aporto yo, que no aportan otros?
-¿Para que quiero hacer esto?
Si logras unir lo que te apasiona con lo que haces muy bien, y el resultado es algo que la gente puede querer, valorar o necesitar, enhorabuena ya has encontrado tu camino. De nada me sirve querer escribir, si soy malo con el uso de las palabras. Y de nada serviría escribir muy bien si eso no me motiva. Y de poco sirve ser muy bueno en algo que nadie aprecia o necesita.
   4.Indagar y descubrir los patrones de éxito. 
La reinvención no nace de la nada, no significa una ruptura total con el pasado, con lo que soy y con lo que ha estado presente en mi vida, es un labor de construcción de puentes entre el pasado y el futuro, entre lo mejor que tengo y lo mejor que puedo llegar a ser. Haz una revisión de todas las experiencias laborales y vitales, que hayas tenido en el pasado, en la que hayas obtenido logros importantes, de los que te has sentido orgulloso y recuerdas con satisfacción.
Identifica las fortalezas que has demostrado en cada una de ellas y los patrones de comportamiento que te llevaron a conseguir tus logros. Ahora piensa en esa nueva actividad o trabajo al que te quieres dedicar, ¿qué requiere? e identifica los puntos en común con tus experiencias de éxito.
Reflexiona sobre las habilidades transferibles de tus experiencias de éxito a tu nueva meta. Indaga también acerca de los motivos que estuvieron en cada decisión de cambio de rumbo en tu trayectoria profesional, sobre las oportunidades aprovechadas y las que dejaste pasar, y sobre los proyectos en los que te embarcaste. Haz una lista con las siguientes columnas: DECISIÓN-MOTIVO-RESULTADO y busca los puntos en común de esas decisiones.
Se trata de dar sentido a tu historia personal, más allá de los hechos, de los resultados. Se trata de entender y comprender el camino recorrido, qué nos ha llevado a parar en este punto, y hacia donde nos sentimos impulsados a dirigir nuestro nuevo rumbo. Echa mano de tu inteligencia intuitiva, no te quedes con lo evidente.
Me marche de la empresa en la que llevaba 20 años para irme a otra en la que me ofrecieron mejores condiciones y al año me despidieron. ¿Estaba buscando ya un cambio de rumbo y la oferta de esta empresa fue la excusa? ¿El despido es la ocasión para reflexionar y trazar ese cambio de rumbo con total consciencia?
Como el camino de la reinvención es largo, vamos a hacer una pequeña parada, para recuperar energías, tomar impulso y retomar la ruta con más ganas. No te despistes . 

En el maravilloso y apasionado PLANETA TIERRA 


domingo, 15 de enero de 2017

donde la VERDAD se esconde #nomasde30segundos

Detrás de cada aparente MENTIRA , se esconde una VERDAD camuflada

En un mundo donde la VERDAD hiere y causa incredulidad , las mentiras son deseables y aceptadas.

A quien dices tu secreto, das tu libertad y estás sujeto --- Este refrán alude a la conveniencia de no difundir algunas cuestiones íntimas, pues revelarlas entraña riesgos y quita una libertad que no se recupera.

( y en ocasiones , destaparías situaciones TURBIAS , en lugares , colectivos , entidades ... donde EXISTEN personitas que no merecen ser conocedores/as de tanta basura implicada ) 



Confiar un secreto ¿es difícil?

“Si no quieres que algo se sepa, no se lo cuentes a nadie”. Aunque todos conocemos esta máxima la mayoría de las veces sentimos un impulso irrefrenable de confiar un secreto a otra persona. ¿Por qué tenemos la necesidad de contar nuestras confidencias y correr el riesgo de que esa información sea revelada a terceros? Todos somos conscientes de este riesgo porque todos hemos encarnado alguno de estos papeles alguna vez. Hemos sido confesores y confidentes. El quid de la cuestión es explicar por qué necesitamos entonces compartir información que puede comprometernos.

¿Por qué sentimos el impulso de compartir los 

secretos que se nos confían?


Uno de los motivos principales radica en el carácter social del ser humano y la necesidad que tiene de involucrar a su entorno en aquello que no debe saberse. Otra causa que nos impulsa a revelar informaciones personales está vinculada al morbo que despierta en nosotros poder contar temas frívolos. Muchas personas se sienten “orgullosas” de ciertas proezas que han realizado y necesitan contarlas, aunque reclamen discreción a su confidente. 
--- por mi parte , mi VERDAD , quedará de momento escondida ,  en #secreto 
Juan Barberá
#insta : @juanbarberaoficial #nomasde30segundos 


viernes, 13 de enero de 2017

APRENDE a conocer , asumir , entender , DONDE ESTÁ TU LUGAR - Es nuestra RESPONSABILIDAD

APRENDE  a conocer , asumir , entender , DONDE ESTÁ TU LUGAR


Tal vez te sorprenda. Pero según los expertos, más de un 60% de la población presenta un tipo de personalidad orientada hacia un locus de control externo. Así que, es posible que tanto tú como yo encajemos en esta dimensión. Pero, ¿Qué quiere decir esto?

En esencia, tener un locus de control externo alude a que, en la mayoría de las ocasiones atribuimos a circunstancias externas – y a personas- la responsabilidad de nuestro estado de ánimo.


¿CÓMO ATRIBUYES TUS ÉXITOS O TUS FRACASOS?

Entonces ¿Cómo actúa la persona con un locus de control interno? Te preguntarás. Estas personalidades colocan sobre ellas mismas toda la responsabilidad de lo que sienten y lo que hacen. Te parecerá extraño, pero según los psicólogos no son muchas las personas que se atribuyen a ellas mismas todo el peso de lo que ocurre en sus vidas.

Bien es cierto que podemos alternar en algunas ocasiones ambos locus de control. Puedes saber por ejemplo que el tener un mejor trabajo puede depender de ti (mejorar tus estudios, cambiar de residencia, de país.), pero sin embargo, puedes pensar que la felicidad de tu vida emocional depende exclusivamente de que tu pareja sepa hacerte feliz, sin ver tu propia responsabilidad en ello. Las personas somos muy complejas en este tipo de dimensiones, y está claro que no siempre es fácil ver nuestra propia responsabilidad en todas y cada una de las facetas que nos rodea. 
Siempre es fácil pensar que si no tengo trabajo es por el contexto social y político que envuelve mi país, cayendo poco a poco y sin darnos cuenta en una actitud derrotista. Y más aún, también hay personas que aun no siendo felices en su matrimonio o en su situación personal, deciden simplemente aguantar sin tener en cuenta sus propias necesidades. El propio derecho a ser feliz.

Lo que sí debemos tener claro es que existen muchas normas exteriores que nos son impuestas y que no podemos escapar de ellas. Todos tenemos deberes en muchos de los contextos en los que nos movemos diariamente. Pero dentro de dichas esferas, disponemos del derecho y la posibilidad de controlar nuestras vidas y elegir nuestro propio camino. Para ello, para lograrlo, debemos empezar a poner el pronombre personal en muchas de nuestras acciones y pensamientos. “YO buscaré todas las opciones para sentirme mejor”. “Las cosas me van mejor porque YO me he esforzado en conseguirlo”. “En estos momentos YO me siento mal en mi relación personal, y (YO) he de poner de mi parte para dar con una solución”. “YO soy responsable de mí mismo y es aquí donde quiero estar”. 
Sabemos que no es fácil. Pero nunca lograremos tener control sobre nuestra propia felicidad si no invertimos en nuestra propia realización, evitando ante todo dejarnos manipular por fuerzas externas. La vida suele traernos muchas piedras en nuestros senderos personales, en nuestro mapa existencial. Pero el evitarlas, el retirarlas del suelo para transitar en paz por nuestro camino depende de nosotros. De nuestra fuerza vital, de nuestra motivación. Los fatalistas y los que se sienten determinados por agentes externos, siempre se sentirán manipulados por el resto, obligados casi a vivir una vida “planificada”. Y nadie puede llegar a ser feliz de este modo… Vale la pena intentarlo. 

Juan Barberá
#nomásde30segundos 
#insta @juanbarberaoficial

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