jueves, 9 de febrero de 2017

EL MUNDO , va a lo suyo? , BIEN : menos YO ... QUE VOY A LO MIO ( CAPITULO 2 )

I. EL EGOÍSMO 

El egoísmo filosófico, toda aquella tendencia que se centra en el individuo como un absoluto en cualquier ámbito de estudio (ética, epistemología, política, etc.), me fascina. Supone la reivindicación del hombre soberano, único, auto-crático. Sin embargo, estas filosofías poseen elementos negativos y extremadamente perniciosos –al menos para una mentalidad con inquietudes sociales-, aunque multitud de ideas provechosas –y son con éstas con las que nos debemos quedar, pues aún teniéndose inquietudes sociales no debemos olvidar el propio interés individual como forma de negación del totalitarismo y como muestra de que lo social y lo individual pueden complementarse. En este mismo blog, con una serie de artículos que dediqué a Max Stirner, ya me introduje en este tipo de filosofías.



Y ¿por qué son perniciosas estas filosofías egoístas?, os preguntaréis, si tenéis curiosidad. Pues por un simple detalle (lleno de complejidad por otro lado): estas filosofías están “poseídas” por la idea de «libertad»; y seré más claro: son autodestructivas porque sacrifican o son capaces de sacrificar “todo” en pos de preservar y respetar la utopía libertaria laissez-faire y un estado utópico-racional, despojando al hombre de todos sus vínculos (familiares, nacionales, culturales, históricos, etc.)


Ser libre no es algo que esté al alcance de cualquiera, pues requiere dominio de sí (voluntad) y responsabilidad (consciencia): y la libertad no es un derecho, es algo que se conquista (y no plenamente – puesto que la libertad no es algo que esté ahí y se coge: cada cual forja su propia libertad, su propia voluntad, cada cual sabe hasta dónde puede mandarse y obedecerse, comprometerse y hacerse promesas). Egoístas como Ayn Rand hablan de razón y de libertad como elementos indisolubles y unidos, como elementos que se deducen el uno del otro. Y ¿por qué un acto razonado previamente o algo razonado previamente sin acto físico posterior es un acto cometido libremente, es decir, a voluntad? Un acto es libre cuando uno lo decide y siempre a voluntad, pero para ello han influido sobre la decisión cientos de condicionantes, ¿existe, por lo tanto, un acto realmente libre? ¿No es la libertad una contradicción en sí misma, como ya he señalado en otros artículos? Porque en cierto modo una decisión la tomas tú mismo y un montón de condicionantes, incluso a veces son los condicionantes quienes deciden al margen de uno mismo.

Ayn Rand, elevando la razón a las cumbres “fantasmagóricas” de la libertad, racionaliza y logiliza el mundo al extremo. Así pues, se entiende cómo esta filósofa de origen ruso, ascendencia judía y nacionalizada estadounidense, que falleció el año 1982, critica a Nietzsche y su irracionalismo, un irracionalismo que podría definirse como “el hombre arrojado y entregado al orbe, superando, digiriendo y domando sus pasiones, hollando éstas vívidamente hasta agotarlas”. Y es que en la vida no todo se atiene a razones, la razón del hombre es incapaz e insuficiente para alcanzar toda la comprensión, magnitud y trascendencia de la propia existencia: una existencia basada en la razón exclusivamente te pone a la altura de una máquina. El hombre sólo debe usar la razón para entender la propia irracionalidad del mundo, para establecerse un orden, para hacer comprensible la realidad. Pero repito, el mundo es en sí irracional, la vida carece de sentido, en la vida no prima la razón sobre los sentimientos y la experiencia humana; no todo debe ser vertido en la cloaca racional, pues si no la vida se convierte en algo insípido, yermo, inerte y rígido. Y bien, admitir la irracionalidad del mundo, no desdeñar los sentimientos y las experiencias no es ser irracional.

En definitiva, negar el racionalismo como medio para acceder al mundo con paso firme es igual de estúpido que negar el irracionalismo inherente en la propia realidad. Negar la irracionalidad es por otro lado negar la vida o parte de ella. Es a voluntad que debemos ser racionales.

miércoles, 8 de febrero de 2017

EL MUNDO , va a lo suyo? , BIEN : menos YO ... QUE VOY A LO MIO ( CAPITULO 1 )

La generosidad es un egoísmo 
La masa anula la particularidad

¿Qué es el egoísmo? El interés propio, ya sea exclusivamente hacia lo particular o hacia el bien colectivo. Pensar en ti y pensar en los demás es egoísmo. Lo segundo puede que mucho más si piensas en lo que te pueden dar a ti y no tú a ellos. En todas las relaciones humanas hay un interés por algo, eso es egoísmo: quien da comida tiene interés en parecer bueno y mantener limpia su conciencia, el que come se aprovecha de la buena conciencia, todo ello es egoísmo. Pensar en uno mismo o pensar por los demás por uno mismo, todo ello es egoísmo. Puede que todo sea egoísmo pues del ego emana todo. En definitiva, parece que el interés, cualquier interés, es el egoísmo.

Sin duda hablar de egoísmo es hablar del hombre, más bien del hombre como individualidad. Aquí al menos me centro en el hombre pues desconozco si otras formas de vida son capaces de una intencionalidad tan compleja como la humana. El egoísmo requiere intención y acción  (conscientemente) y a veces pulsión y acción (inconscientemente, como si se tratara de una especie de reflejo egoísta). Así sospecho que toda acción humana encierra en sí algo de interés para nuestro ego. Es esa tendencia del hombre hacia sí mismo o hacia lo suyo lo que llamamos egoísmo. No es algo bueno, ni algo malo, simplemente es lo que es. Y sin embargo el egoísmo no impide la generosidad, es precisamente la generosidad otro modelo de egoísmo, sólo que correcto, comprometido, que pretende reciprocidad para el propio ego y para el de los demás. Si ayudas a alguien también te ayudas a ti, si ayudas a alguien y ese otro no te corresponde ni siquiera con un agradecimiento no merece más generosidad. No hay que hacer nada gratuitamente. Hacer nada gratuito no significa hacer todo por dinero, sino hacer de cada acción algo que te reconforte, algo que te enriquezca, es decir, ser egoísta. 

De esta forma podemos afirmar que existe un egoísta generoso, un modelo de egoísta que no es plenamente egoísta pero tampoco plenamente generoso (tampoco plenamente abnegado). El egoísta egoísta es, por otro lado, plenamente egoísta, pero también plenamente generoso… consigo mismo y nadie más. Finalmente, aseverar que el desinterés es una quimera (o al menos una contradicción en sí misma) y que todo tiene una intencionalidad si se hace conscientemente, es decir, un interés hacia o por: lo inconsciente también tiene una intencionalidad, pero es sin querer. Las pulsiones egoístas, es decir, los reflejos egoístas, forman parte del carácter, la conducta y el comportamiento, pudiendo ser adquiridos por impregnación cultural o por mimetismos o simplemente autogenerados como respuesta a determinado medio, constituyéndose en parte de la particularidad de cada sujeto.

Asimismo, he de advertir que no hay que entender el egoísmo exclusivamente como una actitud humana. Es algo más. El egoísmo filosófico se ocupa de esa actividad egoísta y del individuo como un absoluto, como un todo que sólo debe pensar en su propio beneficio. No obstante, centrarse en el individuo es ya profundizar en la filosofía egoísta.

... Y HASTA AQUÍ , LA PRIMERA PARTE DE ESTA " LACRA " HUMANA SOCIAL ACTUAL.

Juan Barberá
Si lees , creces y te enriqueces ( como la buena pasta italiana )


martes, 7 de febrero de 2017

pero vamos a ver : ¿ QUIEN TE CREES QUE ERES ?

¿Cómo soy en realidad? ¿Hasta qué punto me conozco? ¿Cómo me ven los demás? Éstas son cuestiones elementales acerca de la naturaleza humana que la gente se ha preguntado durante miles de años.  ¿Quién te crees que eres? ¿cómo nos vemos a nosotros mismos ? ... cómo nuestra personalidad afecta a los demás, cómo desarrollar los talentos propios y cuáles son nuestros patrones de conducta recurrentes con la familia, los amigos o los compañeros de trabajo.

Quien te crees que eres para hablarme así 
Que me quieres decir que pretendes exigirme 
Quien te crees que eres para dirigirme y querer cambiar mi manera de vivir…. 

Poco has tardado en olvidar como llegaste aquí a mi lado 
Corazón cansado harto de vagar 
Poco te acuerdas ahora ya de todo lo que te he dado, corazón ingrato 
Es que quieres más? 
Después de haberte aprovechado, no conseguirás 
que siga fiel todos tus pasos como una esclava más. 

Quien te crees que eres para hablarme así 
Que me quieres decir que pretendes exigirme 
Quien te crees que eres para dirigirme y querer cambiar mi manera de vivir…. 

Recuerda que llegaste a mí superviviente de un naufragio 
con tus secos labios suplicando amor 
Y ahora que todo ya pasó te crees el Rey de la selva 
Párate y despierta, mira un poco atrás por más que trates de cambiarme 
No me cambiarás… 

Quien te crees que eres para hablarme así 
Que me quieres decir que pretendes exigirme 
Quien te crees que eres para dirigirme y querer cambiar mi manera de vivir.


8 QUIÉN TE CREES QUE ERES

Paloma San Basilio



... las emociones juegan un papel importante para tener éxito en la vida.  Hablamos de la importancia que tiene el conocernos a nosotros mismos, reconocer las emociones que sentimos  y saber cómo  influyen en nosotros y en los demás la manera como las manifestamos, así mismo hay una parte importante: Es a partir de las emociones la  manera como  tomamos nuestras  decisiones.  Aquí está la importancia de conocernos a nosotros mismos para así saber cómo expresarlas y regular la manera como  las manifestamos a los demás. 
 Como diríamos popularmente, si estoy de buenas o de malas, cuando tengo que comprar algo, decidir sobre un trabajo, sobre un contrato importante, etc.  Será la manera como tomemos la decisión que tenemos ante alguna situación. Las emociones las estamos sintiendo todo el tiempo, se producen ante cualquier estímulo que percibimos en nuestro cuerpo, por alguno de los órganos de los sentidos, en ese instante se ocasiona una sensación placentera o displacentera en nuestro cuerpo, es decir, nos gusta lo que sentimos o no nos gusta, esa es la emoción, la sentimos todo el tiempo, influyen en nuestra vida, en nuestra manera de comportarnos y en nuestra toma de decisiones,  y en nuestra manera de relacionarnos con los demás, además las revelamos en nuestras expresiones faciales y en un lenguaje no verbal, aunque digamos que si nos gusta, nuestro cuerpo expresa en realidad lo que sentimos. 
  El aprender a conocer y manejar nuestras emociones nos ayuda a tener una mejor salud, poder realizar mejor nuestras tareas o trabajos, nos ayuda a relacionarnos mejor con nosotros mismos y con los demás y sobre todo a tomar mejores decisiones. 
  La manera de vivir nuestras  emociones y la manera como tomemos las decisiones en nuestra vida,  se verá afectado por la manera como vivíamos la infancia, como nos enseñaron nuestros  padres a expresar nuestras emociones,  como las expresaban ellos, en la escuela, con nuestros compañeros y amigos en fin todas las vivencias que hemos tenido en nuestra vida durante la infancia, adolescencia y hasta en la edad adulta, todo esto se van acumulando en nuestra memoria y también esto puede influir en nosotros y la manera como vivimos y como decidimos los caminos a seguir de nuestra vida. Por ejemplo si cuando era pequeño mi mamá me premiaba con un helado de x marca, ahora cuando los veo y me como uno, me siento muy bien, esto es por la sensación que experimentaba cuando era pequeño y que se fue guardando en mi memoria, si por el contrario, tuve una mala experiencia por ejemplo junto a una palmera, es normal que cuando este en la playa prefiera no estar junto a una de ellas, pues me evocan las emociones que experimenté en ese momento. 
  También influye como nos sentimos el día de hoy, si nos sentimos agredidos por otros, abandonados, queridos, ignorados, motivados, o ese día sacamos nuestra victimez y nos la pasamos reclamándole a todos,  lo malos que son con nosotros, o sencillamente es un día que todo salió bien y nos sentimos felices    
  Las decisiones que tomamos en la vida generalmente están influenciadas en un 80% por nuestras emociones y en un 20% por el razonamiento, esto si no tengo un buen conocimiento y control de mis emociones, osea la inteligencia emocional. 
 Todos los días los pasamos tomando decisiones todo el tiempo, pues se nos presentan diferentes situaciones que hay que elegir que hacer, desde las cosas más insignificantes, como que me pongo hoy, hasta las más difíciles como si estudio esta licenciatura o esta otra, o me caso con fulano o me divorcio, etc.  ¿Como tomo las decisiones? Si estamos tristes  vestiremos cualquier cosa, descuidando nuestro arreglo, si estamos enfadados y hay que decidir en el trabajo una acción a seguir,  no es de extrañar que tomemos una decisión como se dice “visceral” y no racional y bien cuidada, eligiendo lo primero que sea.  Si estamos ansiosos, a lo mejor comemos de más o compramos de más o hablamos de más o trabajamos de más. O a la mejor volcamos algún enfado en la primera persona que vemos, y esta también es una decisión. Todo depende del estado de ánimo que tengamos. 
  A veces actuamos impulsivamente actuando  por los estímulos externos, o a veces el miedo nos hace ser indecisos y nos paraliza. 
 Por eso es importante la inteligencia emocional para poder estar en control y conocimiento de nuestras emociones al momento de tomar una decisión y poder hacer una reflexión cuidadosa, que nos lleve a una solución acertada. Esto se puede ir aprendiendo y haciendo un hábito de manera que pueda tomar decisiones cada vez más racionales y más rápidas. 
  Les puedo poner un  ejemplo que puede ser muy claro,  en la toma de decisiones: cuando compramos un producto, la mayoría de las veces lo hacemos por lo agradable del envase, los colores, el diseño, a lo mejor por lo bien que se veían las personas en los anuncio de la televisión, y por ahí empezamos a tomar decisiones: me gusta el anuncio de la tele, cuando voy a la tienda y veo el artículo, me gusta el color, el diseño, etc. Y lo más probable es que lo compre. A veces llegamos a  casa y nos damos cuenta que no es lo que esperábamos, y entonces qué fue lo que nos llevo a comprar ese producto? Nuestras emociones. 
  Y de esto se aprovechan los mercadólogos actuales, nos lanzan  lo que es la mercadotecnia emocional donde ellos saben que existen valores intangibles que tienen más influencia que los atributos palpables y estos valores son las emociones. Los anuncios nos llevan a tomar decisiones de compra para sentirnos o vernos   como en el anuncio.  

Por eso es importante que podamos conocer nuestras emociones, las identifiquemos, las dejemos emerger para sentirlas tal y como son, las vivamos, les demos su espacio, y su tiempo, sepamos que podemos posponerlas, y no dejarlas que se acumulen o nos saquen de control, las emociones son para vivirlas y tienen una finalidad específica. 

De cómo aprendamos a expresarlas y vivirlas depende de cómo queremos vivir y sobre todo de cómo vivir y ser felices. 

Juan Barberá : BIBLIOGRAFIA , el maravilloso mundo de la informacion

lunes, 6 de febrero de 2017

Elige la calma ▀ PACIENCIA ▀

Es encarar un retraso o una situación problemática sin quejarse. Es estar en calma y ser tolerante cuando las cosas difíciles pasan. Es mirar hacia el final... desde el comienzo.


Aplicación

Practico la paciencia cuando....
  • Establezco metas y me adhiero a ellas hasta que las alcanzo.
  • Realizo ahora algo que me ayudará en el futuro.
  • Acepto las cosas que no puedo controlar con humor y buen modo.

Afirmación

Soy paciente, establezco metas y persevero hasta que las alcanzo.  Soy gentil con otros y conmigo mismo, aún cuando ambos cometemos errores.

Reflexión 

¿Por qué es tan difícil ser paciente con algunas situaciones? ¿Es el orgullo o la soberbia  lo que sepulta la  paciencia?  ¿O es el excesivo afán por alcanzar y conseguir cosas lo que desestabiliza, perturba e impacienta?

Estamos  condicionados y programados para dar respuestas inmediatas. Nos molestamos cuando algo no funciona como queremos.
No nos gusta esperar, nos impacientamos con facilidad.
Debido a esta impaciencia perdemos todo lo bueno de la vida. Nos enojamos y nos llenamos de resentimiento hasta que, finalmente, nos sentimos insatisfechos y descontentos con la vida.

¿Cómo lograr y mantener el equilibrio en nuestra vida?

¿Cómo trabaja el jardinero? Selecciona el terreno y, según la temporada, siembra las semillas apropiadas. El disfruta de su trabajo: labra la tierra, esparce las semillas y más tarde riega la planta; sin embargo, en última instancia sabe que es la naturaleza la que manifestará su milagro de vida. El jardinero debe estar siempre atento, asegurándose de que haya suficiente agua, que no ataquen los insectos; pero no puede dominar el proceso. El coopera y colabora con la naturaleza, pero no debe interferir. El jardín más hermoso es el producto de la asociación entre él y la naturaleza. El acata sus leyes, comprendiendo cuándo ha de participar y cuándo esperar. El verdadero éxito se basa siempre en la asociación. Una verdadera asociación no sólo acepta el propio papel sino también el de otras personas. Permitimos que otros contribuyan, sin pasar por alto nuestras responsabilidades. La gente se olvida de mantener el equilibrio.

El jardinero debe comprender la ley del equilibrio; de otra manera hará demasiado o muy poco, y la belleza y  productividad del jardín se verán mermadas. El jardinero debe respetar el tiempo; debe tener la paciencia de esperar la estación adecuada para sembrar, porque si determinadas semillas se plantan en el momento equivocado o en el lugar erróneo de nada servirá la atención que se les brinde. Sin embargo, no basta con tener paciencia; si no se entiende lo que es apropiado, la paciente espera no concuerda con la  verdad de una situación. 

Calmar la mente: es bueno, es necesario 

No dejes que tu mente se perturbe.

Una mente perturbada se deja influir con facilidad, y eso te costará la paz.
Aprende a mantener tu paz liberándote de los apegos.

Si compites o te comparas con los demás no podrás enfocarte hacia adentro. Al concentrarte en tu interior mantendrás la atención sobre tu ser más elevado, recordarás tu naturaleza original y podrás forjar una unión con lo divino. Así te resultará fácil reconocer los pensamientos inútiles y reemplazarlos con una perspectiva espiritual.

La introversión reemplaza la tristeza interna por alabanzas a Dios.
Te sientes deleitado. Te sientes renovado.
Dios nos enseña cómo volvernos hacia adentro, así que escucha muy cuidadosamente.
Revísate y cambia
No esperes a que los demás digan algo.
Una mente calmada no es sólo pacífica; está enfocada, introvertida y es divina.

Cuidemos nuestros pensamientos 

Una persona conocedora comprende que no gana nada pensando sobre los demás. Los pensamientos y sentimientos puros hacen todo el trabajo, y no hay necesidad de pensar nada más. La calidad de tus pensamientos afectará a tu esfuerzo espiritual. Así pues, no dejes de revisarlos. Si no lo haces, tu forma de pensar acabará por volverse bastante corriente, y dejará de ser espiritual.

El síntoma de esto es que tu mente se acelera y empiezas a reaccionar aprensivamente ante menudencias. Te vuelves vulnerable, no sólo a la opinión de los demás, sino también a tu propia forma limitada de entendimiento. Los pensamientos pueden ser tu mejor amigo, o tu peor enemigo. Depende de ti. 

¿Es la paciencia una virtud o un inconveniente?


¿Tener paciencia significa que hay que someterse, quedar relegado y ser sumiso? La paciencia no tiene mucha cabida en este vertiginoso mundo materialista. “A quien madruga Dios le ayuda”; “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Estos sabios refranes antiguos se malinterpretaron totalmente, para dar a entender a la gente que no debe esperar innecesariamente.

¿Pienso que debo imponerme por todos los medios posibles para lograr que las cosas sucedan a mi ritmo de progreso?

Si hago esto, no solo pierdo la paciencia sino que también pierdo mi capacidad de control, como la de ser tolerante, de adaptarme, de cooperar y de discernir.

Cuando pierdo la paciencia, pierdo el control, un control que opera tanto en los niveles más burdos como en los más sutiles.  




domingo, 5 de febrero de 2017

Di no y la vida te irá Mejor : Di NO con sabiduría y SI con inteligencia.

Las personas que lo hacen son más exitosas


En la vida no sólo tenemos que decir que sí a todo. Por supuesto que algo muy importante es decir NO a las cosas. Cuando empiezas a descubrir que el “NO” es muy importante en tu vida, verás que muchas veces los problemas surgen porque no sabemos decir que NO.

El NO es muy importante, porque un NO a tiempo puede significar un Sí muy positivo para ti en tu vida y un a Sí puede significar un “NO GIGANTE” y muchas puertas cerradas para tu persona.

Que los demás hagan miles de cosas no significa que tú tengas que hacerlas y tener tu propia determinación, será esencial para muchos éxitos y bienestares personales en la vida.
Decir No, no significa ser cobarde, sino al contrario, significa ser sabio y ser sabio es de valientes, porque la sabiduría transciende el ego y la mente fácil y ordinaria del ser humano.
Usar el “NO” con sabiduría puede ser un estilo de vida y una forma de dominar tu ser y tu alma hasta puntos muy beneficiales para ti.
No a:
No a tu manipulación.
No a tus besos.
No a una noche loca inmerecida.
No a las drogas.
No al alcohol en exceso.
No a tu abrazos falsos.
No a las amistades insalubres.
No a personas toxicas.
No a cosas que no me apetecen hacer.
No a sentirme infeliz por culpa de alguien.
No a que me maltraten.
No a que me hagan sentir mal.
No a que me quieran hacer sentir inferior.
No a llevar a cavo cosas que van en contra de mis principios.
No a creer en algo que me imponen.
No a creer en algo que no creo.
No al apego.
No a los vicios, sean emocionales o de cosas físicas.
No a herir a nadie.
No a que me hieran.
No a sentirme obligado hablar a alguien que no le quiero hablar.
No a ser hipócrita.
No a caer en tentaciones inútiles.
No a ir a lugares que no quiero ir.
No a sentir cosas que no quiero sentir.
No a verme obligado a estar a tu lado porque tu lo dices, etc, etc, etc….

Si te fijas a muchas cosas que dices “Sí” es por falta del dominio del ser, por caer en la mente ordinaria y por dejarse llevar por los pensamientos de la mente y del ego.

Todos hemos caído en esto, pero es importante meditar sobre este tema para empezar a darse cuenta de que en realidad, si se puede ser gobernante de tu vida y todo reside en tu forma de actuar y en tu forma de tomar decisiones que pueden marcar un antes y un después en tu vida.

Di NO con sabiduría y SI con inteligencia. 

Juan Barberá - Bibliografia : Internet 

«Si no eres un robot, simplemente di: No soy un robot»


sábado, 4 de febrero de 2017

Con DINERO conviertes a sanos en sufrientes

LAS LÁGRIMAS DEL RICO 

Cierta tarde verano un grupo de "mujeres lloronas",se les había pagado, para  llorar la muerte de una de las hijas de un acaudalado hombre. Una de las hijas muy sorprendida se acercó a su madre y le pregunto:

- Madre ¿cómo nosotras que sufrimos la desgracia en carne propia, apenas si lloramos? en cambio esas lloronas, que jamás la conocieron, se deshacen en grandes lamentos.

La madre contestó:

- No te extrañes, hija mía: esas mujeres no lloran lágrimas, sino dinero. Nunca olvides que las monedas son las lágrimas del rico. 


viernes, 3 de febrero de 2017

Arrepentirme ? NO , de absolutamente NADA ,pero si volviera a nacer ... otro gallo cantaría

Con el arrepentimiento se logra a veces calmar la mala conciencia, pero no siempre se soluciona el perjuicio ocasionado.

Como el sueldo era escaso y había que ahorrar para otras cosas, don Hermenegildo decidió comprarse el pantalón ya hecho. Lo único, que había de acortarle diez centímetros en el largo de las piernas. Después de todo, en su casa había tres mujeres que sabrían hacerlo.
Llegó del trabajo al mediodía, y después del almuerzo, antes de volver a salir para el turno de la tarde, le pidió a su señora que le hiciera el favor de acortarle el pantalón los diez centímetros necesarios, dándole de paso una planchada, a fin de tenerlo listo en la tardecita en que lo necesitaba para ir a una reunión. Pero encontró a la patrona en un mal momento:
-No, mira, yo no tengo tiempo. Pídeselo a tu hija, que no tiene nada que hacer, y ahora que está de vacaciones se pasa la tarde en la cama leyendo revistas. Después de todo, yo no veo por qué tengo que ser la que aquí hace todo.

La respuesta había sido cortante, y era evidente que no había que insistir. Por eso fue a ver a la joven para pedirle lo mismo. Pero Alicia se sentía con todos los derechos de gozar de sus vacaciones y no tenía muchas ganas de que le cambiaran lo que ya había programado para la tarde.


-No, mira: pídeselo a la abuela, que ella sabe hacerlo mejor que yo. Además esta tarde vienen dos amigas y no voy a tener tiempo. No entiendo por qué en esta casa a una no le dejan, ni siquiera un día, gozar de sus vacaciones.





No le quedaban al pobre hombre muchas alternativas más. Fue a su suegra, y de la manera mas amable que pudo, le pidió el mismo servicio de que le acortara diez centímetros el pantalón que deberían usar esa noche. Pero estaba de Dios que no tendría suerte. Porque la madre de su señora respondió que, al fin de cuentas, las otras dos eran más jóvenes. Que se lo pidiera a alguna de ellas.

Medio amargado, don Hermenegildo dejo el bendito pantalón sobre el respaldo de una silla del comedor y salió para su trabajo. Al rato pasó por allí su esposa, y viendo la prenda, sintió remordimiento por actitud un tanto egoísta. La cosa era sencilla y se podía hacer en un cuarto de hora. Se sentó a la máquina de coser, midió los diez centímetros en cada una de las piernas, cortó lo necesario y en dos pasadas dejó el trabajo hecho. La planchada la haría cuando terminara la siesta.

Al rato se levantó la suegra. Vio el pantalón sobre la silla y también ella sintió remordimiento por su negatividad. En realidad, su yerno era mejor que un hijo. El trabajo era sencillo. Se caló los anteojos, descosió el dobladillo, acortó los diez centímetros pedidos y volvió a coser. La plancha se la pasaría cuando se trajera la otra ropa del tendedor, a fin de no calentarla innecesariamente dos veces. La electricidad se pagaba con su jubilación.

Tiempo después la joven Alicia se levantó, medio malhumorada y vio el pantalón que la esperaba sobe el respaldo de la silla. No lo pensó dos veces. Puso un casete, se sentó en el soporte del sofá y descosió el dobladillo. Midió, sin fijarse demasiado, los famosos diez centímetros, cortó y luego cosió de nuevo. Calentó la plancha y allí se dio cuenta de lo que había ocurrido.

Pero ya era tarde. Para cuando volvió don Hermenegildo, su pantalón nuevo había quedado como para juntar huevos entre los pastos los días de rocío.


Un pequeño aforismo que se me ocurre podría ser: 'No puede coser un acto hostil como si fuera una mala costura, el verdadero aprendizaje es evitar que se descosa.' 


bibliografia: es lo que tiene leer y culturizarse , no solo ver fotos

Juan Barberá 

miércoles, 1 de febrero de 2017

Gestiona tus emociones COMO CONTROLARLAS - aprende a NO ser Vulnerable

Las emociones son nuestras aliadas, es muy importante entenderlas y gestionarlas adecuadaMENTE

Las emociones son reacciones psico fisiológicas que representan modos de adaptación a los estímulos ambientales. Psicológicamente, las emociones son las encargadas de decidir las respuestas que va a dar el individuo y las encargadas de activar redes asociativas relevantes en la memoria. En palabras de Roberto Aguado: "la emoción decide y la razón justifica"

Nos vamos a centrar en diez emociones básicas, cinco agradables y cinco desagradables.

Emociones agradables:
  • SEGURIDAD
  • CURIOSIDAD
  • ALEGRÍA
  • ADMIRACIÓN
  • SORPRESA
Emociones desagradables:
  • MIEDO
  • ASCO
  • TRISTEZA
  • RABIA
  • CULPA

No hemos clasificado las emociones en agradables o desagradables al azar, podíamos haber puesto emociones positivas y negativas pero todas las emociones son necesarias y la positividad o la negatividad no depende de la emoción en sí. Depende de si es congruente con las circunstancias, si es excesiva o por el contrario escasa. Es decir, lo importante para nuestra salud mental es que hagamos una buena gestión de ellas.
Ya dijo Nietzsche que los pensamientos vienen cuando ellos quieren, y no cuando nosotros desearíamos.
Del mismo modo, tus emociones tampoco aparecen o desaparecen cuando tú lo decides. Pero, ¿es posible tener algún control sobre las emociones o debes resignarte a que dominen tus actos?
¿Alguna vez te has preguntado porque alguien es capaz de hablar en público sin aparentar nervios mientras que otra persona se viene abajo? ¿Por qué hay gente que en una discusión sucumbe a la ira mientras otros mantienen la calma? 
Si bien tiene sentido que te sientas triste cuando te dan malas noticias, eso no significa que tu única opción sea quedarte llorando en un rincón (esa actitud probablemente te mantenga afligido durante más tiempo). Reconocer que estás triste a la vez que te fuerzas a ti mismo a hacer algo productivo te ayudará a sentirte mejor antes.
En este artículo voy a intentar desmitificar varias falsas creencias sobre la gestión de las emociones y darte las técnicas que se han demostrado realmente útiles para conseguirlo. Permanece atento porque alguna probablemente te sorprenda. 

¿Decides tú cómo controlar las emociones?

Hay muchas teorías al respecto. Algunos psicólogos creen que tenemos el control total sobre nuestras emociones y otros creen que no existe ninguna posibilidad de controlarlas.
Sin embargo hay investigaciones que concluyen que la forma en que interpretas tus emociones puede cambiar la forma como las vives. La forma en que reacciones frente una emoción en concreto condicionará cómo actúa sobre ti.
  • El orador que sufre frente la idea de hablar en público lo hace porque interpreta sus nervios como algo negativo, como una señal que le está enviado su cuerpo para que salga corriendo de allí.
  • Por otro lado, alguien que interprete esos mismos nervios como excitación y ganas de hacerlo bien probablemente tenga más éxito en su conferencia.
La moraleja es que tu cuerpo te proporciona la energía para hacer algo, pero cómo usar esa energía lo decides tú. Hay gente que paga dinero y hace horas de cola para subirse a una montaña rusa, mientras que otros no se subirían ni en sueños. Ambos sienten los mismos nervios, pero los interpretan de forma diferente: diversión frente terror.

Lo que ocurre cuando tus emociones se descontrolan

No puedes evitar sentir emociones. Las emociones están ahí porque tienen una función evolutiva, un sentido biológico de supervivencia. Si nuestros antepasados no hubieran sentido miedo delante de una manada de tigres, probablemente el ser humano no hubiera llegado hasta hoy en día.
La amígdala es la parte de tu cerebro encargada de disparar las emociones, como si fuera una respuesta automática en forma de agresión o huida frente una amenaza. Por eso es tan difícil controlar mediante la fuerza de voluntad el origen de tus emociones: significaría anular esta respuesta para la que estás programado genéticamente.
Este tipo de respuesta emocional es por lo tanto, necesaria. Sin embargo, en algunas personas no está correctamente regulada y puede ocurrir que:
  • Se dispare en situaciones donde no existe una amenaza real (provocando la ansiedad)
  • Sea incapaz de desactivarse con el paso del tiempo (como en la depresión). Por algún motivo, el cerebro entra en modo de supervivencia y se queda anclado ahí.
Cuando estás en fase de lucha-huida y la amígdala ha tomado el mando de tus actos, normalmente ya es demasiado tarde. Por eso debes aprender a actuar antes. Tienes que acostumbrarte a detectar aquellas señales que te indican que vas camino de no poder dominar tus emociones.
Esta es la única forma en que serás capaz de detener el proceso (o retrasarlo) antes de que sea demasiado tarde. Una vez las emociones te dominan, eres poco más que una bestia acorralada.

La verdad sobre las emociones negativas

La teoría más reciente es que existen 4 tipos de emociones básicas que han evolucionado hacia el resto de sentimientos más complejos. Estas emociones son enfado, miedo, alegría y tristeza.
Existen algunas situaciones a las que nunca podrás acostumbrarte. Si todo te va mal, difícilmente podrás dejar atrás la sensación de miedo o ansiedad. Sin embargo, las emociones positivas suelen desaparecer a lo largo del tiempo. No importa cuanto dinero te toque en la lotería o cuán enamorado estés: las emociones positivas como el placer siempre terminan disminuyendo.
De hecho, en un estudio se determinó que la emoción que dura más es la tristeza. En concreto, dura hasta 4 veces más que la alegría. 

Cómo Controlar las Emociones: 10 Técnicas que Funcionan

Del mismo modo, tus emociones tampoco aparecen o desaparecen cuando tú lo decides. Pero, ¿es posible tener algún control sobre las emociones o debes resignarte a que dominen tus actos?
¿Alguna vez te has preguntado porque alguien es capaz de hablar en público sin aparentar nervios mientras que otra persona se viene abajo? ¿Por qué hay gente que en una discusión sucumbe a la ira mientras otros mantienen la calma?
Si bien tiene sentido que te sientas triste cuando te dan malas noticias, eso no significa que tu única opción sea quedarte llorando en un rincón (esa actitud probablemente te mantenga afligido durante más tiempo). Reconocer que estás triste a la vez que te fuerzas a ti mismo a hacer algo productivo te ayudará a sentirte mejor antes.
En este artículo voy a intentar desmitificar varias falsas creencias sobre la gestión de las emociones y darte las técnicas que se han demostrado realmente útiles para conseguirlo. Permanece atento porque alguna probablemente te sorprenda.

¿Decides tú cómo controlar las emociones?

Hay muchas teorías al respecto. Algunos psicólogos creen que tenemos el control total sobre nuestras emociones y otros creen que no existe ninguna posibilidad de controlarlas.
Sin embargo hay investigaciones que concluyen que la forma en que interpretas tus emociones puede cambiar la forma como las vives. La forma en que reacciones frente una emoción en concreto condicionará cómo actúa sobre ti.
  • El orador que sufre frente la idea de hablar en público lo hace porque interpreta sus nervios como algo negativo, como una señal que le está enviado su cuerpo para que salga corriendo de allí.
  • Por otro lado, alguien que interprete esos mismos nervios como excitación y ganas de hacerlo bien probablemente tenga más éxito en su conferencia.
La moraleja es que tu cuerpo te proporciona la energía para hacer algo, pero cómo usar esa energía lo decides tú. Hay gente que paga dinero y hace horas de cola para subirse a una montaña rusa, mientras que otros no se subirían ni en sueños. Ambos sienten los mismos nervios, pero los interpretan de forma diferente: diversión frente terror.

Lo que ocurre cuando tus emociones se descontrolan

No puedes evitar sentir emociones. Las emociones están ahí porque tienen una función evolutiva, un sentido biológico de supervivencia. Si nuestros antepasados no hubieran sentido miedo delante de una manada de tigres, probablemente el ser humano no hubiera llegado hasta hoy en día.
La amígdala es la parte de tu cerebro encargada de disparar las emociones, como si fuera una respuesta automática en forma de agresión o huida frente una amenaza. Por eso es tan difícil controlar mediante la fuerza de voluntad el origen de tus emociones: significaría anular esta respuesta para la que estás programado genéticamente.
Este tipo de respuesta emocional es por lo tanto, necesaria. Sin embargo, en algunas personas no está correctamente regulada y puede ocurrir que:
  • Se dispare en situaciones donde no existe una amenaza real (provocando la ansiedad)
  • Sea incapaz de desactivarse con el paso del tiempo (como en la depresión). Por algún motivo, el cerebro entra en modo de supervivencia y se queda anclado ahí.
Cuando estás en fase de lucha-huida y la amígdala ha tomado el mando de tus actos, normalmente ya es demasiado tarde. Por eso debes aprender a actuar antes. Tienes que acostumbrarte a detectar aquellas señales que te indican que vas camino de no poder dominar tus emociones.
Esta es la única forma en que serás capaz de detener el proceso (o retrasarlo) antes de que sea demasiado tarde. Una vez las emociones te dominan, eres poco más que una bestia acorralada.

La verdad sobre las emociones negativas

La teoría más reciente es que existen 4 tipos de emociones básicas que han evolucionado hacia el resto de sentimientos más complejos. Estas emociones son enfado, miedo, alegría y tristeza.
Existen algunas situaciones a las que nunca podrás acostumbrarte. Si todo te va mal, difícilmente podrás dejar atrás la sensación de miedo o ansiedad. Sin embargo, las emociones positivas suelen desaparecer a lo largo del tiempo. No importa cuanto dinero te toque en la lotería o cuán enamorado estés: las emociones positivas como el placer siempre terminan disminuyendo.
De hecho, en un estudio se determinó que la emoción que dura más es la tristeza. En concreto, dura hasta 4 veces más que la alegría.
En base a este panorama parece realmente necesario poder gestionar la intensidad de tus emociones para no sufrir tanto. A continuación encontrarás una lista de las técnicas que no han demostrado ninguna eficacia y las que sí.

Lo que no funciona para controlar tus emociones

Estas técnicas se han popularizado a través del boca a boca y mediante autores que no se han molestado en comprobar su base científica real. La utilidad de cada una de ellas para gestionar tus emociones es, cuanto menos, dudosa.

1. Intentar no pensar en lo que te preocupa

De la misma forma que intentar no pensar en un oso polar blanco provocará que termines pensando en él por un efecto rebote, en estudios como este se ha demostrado que es muy difícil apartar las emociones de nuestra cabeza.
En el caso de las personas deprimidas, a las que constantemente les asaltan pensamientos negativos, se ha comprobado que es totalmente contraproducente intentar suprimir esas ideas porque terminan regresando con más fuerza todavía.

2. Relajarte y respirar hondo…

Es habitual que nos recomienden relajarnos y respirar hondo cuando estamos enfadados o muy ansiosos. Proviene de una tradición casi ancestral, como la de respirar dentro de una bolsa de plástico en un ataque de pánico.
Pero hay un inconveniente. Respirar hondo e intentar modular el diafragma no suele funcionar porque el componente fisiológico de las emociones suele ser poco importante.
Piensa en ello. En la mayoría de las ocasiones en que te has enfadado mucho, por ejemplo, estabas tranquilo antes de volverte irascible. Probablemente tenías un buen día hasta que alguien te lo ha chafado, ¿me equivoco?
Si un estado previo de relajación no ha podido evitar que te enfadaras, ¿por qué la gente cree que puede conseguirlo una vez ya estés enojado?
¿Has recomendado alguna vez a alguien que se relajara cuando estaba enfadado? Te habrás dado cuenta de que no suele funcionar demasiado bien. Es como si en lugar de escuchar a quien cree que ha sufrido una injusticia le recomendases que se callara y se tomase un tranquilizante.
Con esto no quiero decir que emplear habitualmente técnicas de relajación sea malo. De hecho meditar es bastante útil (lo verás más abajo). Pero intentar relajarse una vez te han invadido las emociones es ir a tratar el síntoma y no la causa.

3. Liberar la tensión por otras vías

Hubo un tiempo en que se pusieron de moda las actividades para liberar emociones. Talleres donde la gente se reunía para llorar o eventos donde directivos agresivos se ponían a romper platos. 
Pues bien, resulta que los estudios psicológicos más recientes sugieren que este tipo de catarsis no funciona. Incluso puede ser negativa: sucumbir a la tentación de destrozarlo todo puede incrementar tu agresividad a corto plazo. Lo mismo ocurre con hacer ejercicio físico: aunque es bueno para tu corazón, no es capaz de tranquilizar tus emociones.
Las emociones no están contenidas dentro de nuestro cuerpo y necesitan salir como si fuéramos ollas a presión. Lo que necesitan es ser comprendidas para evitar que nos hagan daño.

4. Presionarte para tener pensamientos positivos

Hay un poco de controversia respecto el efecto de los pensamientos optimistas para regular las emociones. Si bien yo no diría que son capaces de hacerte pasar de un estado negativo a otro positivo, sí que pueden llegar a reducir la intensidad de una emoción negativa.
Las emociones se procesan casi en su totalidad a nivel inconsciente para luego pasar al terreno consciente, donde las percibes. Por este motivo, cuando eres consciente de ellas a menudo ya es demasiado tarde.
Sin embargo, buscar la parte positiva de cada situación sí que puede evitar que sigas auto-saboteándote. Si en lugar de pensar “No voy a poder con esto” empiezas a creer “Está complicado, pero lo puedo manejar” evitarás que tus emociones negativas se agraven.

Lo que sí funciona

La verdadera inteligencia emocional requiere que identifiques y entiendas tus propios estados de ánimo. Implica reconocer cuando y porqué estás enfadado, nervioso o triste, y actuar sobre las causas y no sólo los síntomas.
Sin embargo, en aquellas ocasiones en las que veas que irremediablemente te diriges hacia un estado emocional negativo, las siguientes técnicas pueden ser eficaces para detener o frenar esa reacción en cadena.

1. Intenta recordar tus virtudes y éxitos

La reafirmación en tus virtudes y puntos fuertes es una de las mejores estrategias para gestionar tus sentimientos. Consiste en pensar en lo que te ha provocado esa emoción pero reduciendo su significado negativo.
Ejemplo: en lugar de enfadarte porque has llegado tarde al trabajo puedes pensar que, dado que siempre llegas a tiempo, no es tan grave.
La gente con mayor control emocional utiliza la autoafirmación cuando la intensidad de sus emociones todavía es baja y tienen tiempo para buscar otro punto de vista de la situación. Curiosamente, se ha demostrado que esta estrategia funciona especialmente bien en las mujeres.
La próxima vez que sientas que pierdes el control sobre tus emociones, recuérdate a ti mismo aquellas cosas de las que te enorgulleces en tu vida.

2. Distrae tu atención hacia un asunto concreto

Las personas que mejor gestionan sus emociones también han aprendido a usar la distracción para bloquear sus estados emocionales antes de que sea demasiado tarde. Y parece que resulta muy eficaz cuando prevén que van a experimentar emociones intensas y no tienen suficiente tiempo para usar otras estrategias.
Como sabrás, una forma muy efectiva para calmar a un niño pequeño que no deja de llorar es desviar su atención. “¿Has visto el muñeco?” o “¿Qué tengo en la mano?” suelen disminuir su nivel de excitación si mantenemos su atención durante el tiempo suficiente. 
La técnica de la distracción consiste en desvincularte de la emoción negativa centrando tu atención en pensamientos neutrales. De esta forma evitarás que la emoción coja demasiada intensidad.
Por ejemplo, si tu jefe cuestiona tu profesionalidad, en lugar de pensar que quizás termine despidiéndote podrías pensar en la celebración de cumpleaños que tienes el sábado. Es simple pero eficaz, tal y como se ha demostrado en varios estudios científicos.
Aunque a largo plazo probablemente no sea la mejor estrategia, la distracción funciona, especialmente si centras tu atención en algo concreto en lugar de dejar que tu mente vague.

3. Piensa en tu futuro más inmediato

Las emociones muy intensas pueden provocar que te olvides de que hay un futuro y que tus acciones van a tener consecuencias. Aunque en ese momento tan sólo seas capaz de vivir el presente y tu frustración, enfado o nervios te parezcan tan importantes, ¿seguirás sintiendo eso dentro de una semana?
Pensar en el futuro más inmediato es muy eficaz para mantener el autocontrol, tal y como se demostró en el experimento popularizado a través del libro Inteligencia Emocional. En él, los niños que resistieron la tentación de comer una golosina a cambio de recibir otra obtuvieron mejores resultados en los test escolares y mejores trabajos en los años venideros.

4. Medita habitualmente

La meditación ha demostrado científicamente su eficacia para prevenir los pensamientos negativos repetitivos y no sólo mientras meditas, sino también a largo plazo: es capaz de diminuir el nivel de activación de la amígdala de forma duradera.
La meditación también tiene estudios en la reducción de la ansiedad. En uno de ellos, cuatro clases de meditación de 20 minutos de duración fueron suficientes para reducir la ansiedad en un 39%.
Intentar relajarte sólo cuando te asaltan las emociones no es muy eficaz. Sin embargo, meditar de forma regular y respirar correctamente sí que pueden reducir la intensidad de las emociones negativas cuando estas aparecen.

5. Date permiso para preocuparte más tarde

Antes te he explicado que intentar suprimir una emoción o pensamiento provoca que vuelva de nuevo con más fuerza. Sin embargo, ¡posponerla para más tarde puede funcionar!
En un estudio se pidió a los participantes con pensamientos ansiosos que pospusieran su preocupación durante 30 minutos. A pesar de ser una forma alternativa de evitar pensar en algo, lo que se ha demostrado es que tras ese período de pausa las emociones regresan con una intensidad mucho menor.
Así pues, date permiso para preocuparte después de un tiempo de espera. Te preocuparás menos.

6. Piensa en lo peor que te puede pasar

¿Recuerdas la película Sin Perdón (Unforgiven) de Clint Eastwood?
En ella, el personaje de William Munny, pese a estar viejo y acabado, es el mejor pistolero del oeste. Y no lo es por su velocidad ni su puntería. Como él mismo dice, lo es porque cuando las balas empiezan a volar, él controla sus emociones y mantiene la calma.
Pero ¿cómo mantener la calma? Los samuráis y los estoicos se mantenían tranquilos incluso en las situaciones más dramáticas, ¿cómo lo conseguían?
Pues pensando en la muerte. Y mucho.
No quiero que te pongas dramático ni te vuelvas un gótico, pero pensar en lo peor que te puede pasar te ayudará a relativizar tus problemas y mantener el control.

7. Escribe un diario de tus emociones

La escritura expresiva consiste en escribir sobre tus pensamientos y sentimientos más profundos y ha demostrado ser eficaz tanto a nivel psicológico como físico (¡es capaz de acelerar la cicatrización de las heridas!)
Mantener una especie de diario emocional sobre lo que has sentido en algunas situaciones te ayudará a reducir la recurrencia de pensamientos negativos.

8. Tómate un respiro (y un refresco) para recuperar el autocontrol

Tu autocontrol no es infinito. De hecho varias investigaciones indican que conforme te expones a situaciones y emociones, se va consumiendo.
Piensa en ello como hacer un sprint. Tras la carrera estás exhausto y necesitas tiempo para poder recuperarte antes de volver a correr. De la misma manera, si logras dominar tus emociones, evita volver a exponerte de nuevo a una situación tensa o será más probable que sucumbas.
Lo más sorprendente es que se ha demostrado que mantener el control consume glucosa, como si literalmente estuvieras haciendo ejercicio. Por lo tanto, para recuperar tu autocontrol tienes dos estrategias:
  1. Tomar una bebida rica en azúcares (no es broma).
  1. Usar la reafirmación positiva para poder gestionar de nuevo tus emociones .
La clave está en identificar cuándo tus niveles de autocontrol están bajos y evitar más situaciones emocionales mientas te recuperas.

9. Cuando todo falle, busca un espejo

¿Perdón? ¿Mirarse en un espejo? Sí, por muy sorprendente que parezca esta estrategia puede ser útil para aplacarte cuando estés furibundo.
Varios estudios han demostrado que cuando te ves a ti mismo reflejado eres capaz de observarte desde una perspectiva más objetiva y por lo tanto separarte durante unos instantes de tu emocionalidad.
Cuanto más consciente seas de lo que estás haciendo, más capacidad de controlar tus emociones tendrás. Y observarte en un espejo incrementará tus niveles de autoconsciencia y te ayudará a comportarte de forma más sociable.

10. Lo más importante: encuentra el motivo de tus emociones

A largo plazo la clave no está en luchar contra tus emociones, sino en reconocerlas y saber por qué te ocurren. Por ejemplo:
“Vale, no me gusta sentirme así pero ahora mismo tengo mucha envidia (reconoces la emoción) porque a Andrés le han felicitado por su trabajo y a mí no (reconoces el por qué).”
Lo importante es ser honesto contigo mismo sobre el por qué. No hagas como la mayoría e intentes engañarte. A menudo nos mentimos haciéndonos creer que estamos enfadados con alguien por su comportamiento y no porque le han dado el ascenso al que aspirábamos y eso ha afectado nuestra autoestima.
Conocer la verdad real de tus sentimientos te ayudará a tratar la causa.

¿La conclusión?

Si quieres aprender realMENTE cómo controlar tus emociones debes saber que no hay una solución única. Aunque también se ha demostrado que tu propio lenguaje corporal es capaz de influir sobre tus emociones, encontrar la estrategia más adecuada para regular los sentimientos negativos y entender su origen para tratar la causa es la única forma de evitar que tomen el control de nuestra MENTE.

Juan Barberá
bibliografia : internet
Gerente de InfinitaMENTEfitness S.L

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