martes, 2 de mayo de 2017

Como hacerse RESPETAR


¿Qué significa ser respetado?

Todas las personas merecemos ser respetadas y reconocidas como tal.
El respeto, podemos definirlo, de una forma sencilla, como el reconocimiento de uno mismo como entidad única y considerado como un igual.
Pero cuando hablo de hacerse respetar, nos estamos refiriendo a que queremos que las personas con las que nos relacionamos nos reconozcan como iguales, nos valoren como iguales y acepten nuestras visiones y opiniones del mundo (digo acepten, que no quiere decir que las compartan).

Factores importantes para ser respetado

Cuando hablamos de hacerse respetar, lo primero que viene a mi cabeza son tres ideas: Autoestima, asertividad y autenticidad.

AUTOESTIMA:

Para ser respetado, la primera persona que tiene que respetarte es tu mismo.
La autoestima, el cómo nos vemos y valoramos a nosotros mismos, es la primera pista que damos a las personas de nuestro entorno para saber si somos alguien merecedor de ser respetado.
En general, no nos gustan las personas con poca autoestima y tendemos (sin darnos cuenta en muchas ocasiones) a tratarlas peor de lo que se merecen.
Las personas con autoestima baja tienden a ser inseguras y las personas poco seguras son menos respetadas.

ASERTIVIDAD

La asertividad es la capacidad de hacer valer tus derechos y opiniones sin ofender al resto. Un buen ejemplo de asertividad es ser capaz de decir No cuando alguien te pide un favor, sin ofender, pero si ceder en tu no.
Si eres una persona poco asertiva, sino sabes defender tus derechos y opiniones, las personas de tu entorno irán perdiéndote el respeto.

AUTENTICIDAD

Vivimos en un mundo tan incomprensible, que todos y cada uno de nosotros queremos ser normales, igual que los demás, y a la vez queremos ser únicos y originales.
Necesitamos sentirnos similares y aceptados con nuestro grupo de iguales, pero a la vez queremos ser genuinos e irrepetibles.
Y en el fondo, da absolutamente igual si eres la persona más normal o la más atípica de este mundo. La única forma de hacerse respetar por tu entorno es ser tú mismo.
Puedes aprender a modelar y cambiar las cosas de ti mismo que no te gusten, pero no puedes ser feliz y respetado tratando de ser quien no eres (quizás funcione a corto plazo, pero largo plazo, conforme descubran tu falta de autenticidad, te irá, perdiendo el respeto y el afecto).

Hacerse respetar no es dar miedo

A menudo nos encontramos con personas que confunden el respeto con el miedo.
Cuando temes alguien, no le respetas, sino que (perdón por la repetición), simplemente le temes.
Y es verdad que el miedo puede parecer respeto en muchas ocasiones.
Pero el miedo genera frustración, odio y venganza y, te aseguro, que todo eso no tiene nada que ver con el respeto.
Cuando “respetas” a alguien porque le tienes miedo, al fin y al cabo lo “respetas” por la capacidad que tiene de hacerte daño y cuando pierde esa capacidad, pierde todo “el respeto”
Hay personas a las que les gusta dar miedo y disfrutan de ello, pero excepto de seas un poco psicópata y disfrutes con el sufrimiento ajeno, dar miedo para hacer valer tus opiniones no te ayudará a ser feliz
También es buena idea aprender de personas respetables (observa a personas respetadas (que no temidas) y trata de aprender que comportamientos hacen, como hablan, cómo reaccionan ante el resto de personas, …)
Si sientes que no eres respetado, y quieres aprender a serlo, siento decirte que no te va a ser suficiente con leer un post. Tendrás que analizar qué factores y causas externas a ti están influyendo y que factores tuyos están provocando esta situación.
Después de realizar este análisis tendrás que empezar a aplicar los cambios necesarios.
Puedes necesitar ayuda (por ejemplo, trabajar con u psicólogo para mejorar la autoestima o aprender a ser asertivo) o aprender a través de la lectura técnicas asertivas.
Y tendrás que esforzarte, entrenar duro y practicar mucho tu nueva forma de actuar para conseguir hacerte respetar.
,,,,,,y para terminar , RECUERDA :
Nada que merece la pena se consigue sin esfuerzo. Pero por otro lado cuando nos esforzamos por conseguir un reto, y lo logramos, la satisfacción es doble.

Fdo
Juan Barberá


lunes, 1 de mayo de 2017

Tener capacidad de confiar es una parte relevante en la vida

Tener capacidad de confiar es una parte relevante en la vida, y no sólo en los demás, si no en uno mismo, pero para algunas personas confiar en los demás les resulta un reto, especialmente cuando se conoce a una nueva persona, ya que surge una crisis de confianza, que es cuando surge un miedo a confiar en los demás, pero eso quiere decir que al mismo tiempo, existe un problema de confianza en uno mismo.


CÓMO APRENDER A CONFIAR NUEVAMENTE


– Ante todo, reconoce la necesidad de confiar de nuevo, ya que algunas personas se engañan al creer que no necesitan tener relaciones estrechas en su vida, y eso no es cierto, los seres humanos se necesitan mutuamente y requieren socializarse, ya que de otra forma, su vida estará vacía.
 Muévete en ambientes donde veas confianza entre las personas, siempre hay alguien en quien puedas confiar; sólo necesitas encontrar la persona adecuada.
– Hay que entender que una persona no tiene que satisfacer todas tus necesidades, lo que importa es que todas tus necesidades sean satisfechas, y lo puedes lograr confiando en distintas personas con diferentes necesidades.

– Busca personas dignas de confianza, que traten bien a sus semejantes; si es aficionada a contar los detalles íntimos de la vida de otras personas, es probable que traicione también tu confianza, pero si no habla mal de otras personas, es poco probable que hable mal de ti a los demás.
– Encuentra personas, fomentando la confianza con lentitud; comparte pequeñas confidencias y espera a ver qué pasa; si habla de ellas a los demás, no confíes en él, pero si la persona demuestra que es fiel en las cosas pequeñas, puedes sentirte seguro de confiar en él.
 Aprende a confiar en ti mismo, ya que en muchas ocasiones el miedo a confiar en otra persona se debe al miedo a uno mismo, a no ser capaz de manejar una traición.
– Ten paciencia, ya que después de haber sido traicionado, puede ser un reto, aprender a confiar de nuevo. Dáte el tiempo y el espacio que necesitas.

CÓMO CONFIAR EN UNO MISMO

– Realiza actividades de las que realmente disfrutes.
– Mira tus errores como regalos, ya que las experiencias de aprendizaje valiosas, son lecciones que has de guardar, y te valdrán en situaciones similares.
– Aprende de los errores, para trabajar de manera constructiva a través de tu mala conducta y entiende por qué actuaste como lo hicistes.
– Pon en uso la práctica del auto-perdón, tantas veces como sea necesario para dejar de lado tus errores. Me perdono por…..
– Celebra tus logros, no te reproches tu pasado, ten presente las grandes cosas que has hecho, incluso escribe un diario donde queden plasmadas.
– Sigue tu intuición, aunque esto puede ser difícil si te han enseñado a racionalizar cada decisión.
– Prueba cosas nuevas. No es necesario que asumas riesgos para demostrar que confías en ti mismo, pero puedes realizar actividades que te enseñan cosas sobre ti mismo.

domingo, 30 de abril de 2017

Cómo combatir el agotamiento emocional


El agotamiento emocional es una respuesta al estrés, un mecanismo de defensa extremo que nuestra mente pone en marcha cuando no puede asimilar las situaciones que está viviendo.
Un contexto de estrés laboral, personal o emocional es suficiente para desencadenar una respuesta de agotamiento emocional.
Este comparte algunos puntos con un trastorno depresivo, como los sentimientos de falta de motivación, apatía, tristeza, desánimo, baja autoestima y profunda desvalorización, pero se diferencia en que sus síntomas son evidentes a nivel físico.
El agotamiento emocional se traduce en un profundo cansancio que actúa como freno para la acción.
Esta es una forma que tiene nuestro cuerpo y nuestra mente de hacernos parar. Cuando conscientemente no somos capaces de tomar una decisión porque la duda o el miedo nos paralizan y la situación es ya insostenible, nuestro inconsciente toma las riendas.
Dentro de nosotros reside un fuerte instinto de autoprotección que se pone en marcha para protegernos de lo que nos daña.
Así, ante una situación que ya no podemos tolerar y que no somos capaces de afrontar para solucionarla, nuestro cuerpo y nuestra mente más profunda se alían para obligarnos a decidir.
Nos ponen en una tesitura en la que tendremos que decantarnos por nuestro bienestar y supervivencia.
Es entonces cuando se hace presente el agotamiento emocional, a modo de freno que nos obliga a parar, a pensar, a replantearnos nuestro presente y a decidir nuestro futuro.
Es importante comprender este punto, ya que una cura de descanso no es suficiente para terminar con el agotamiento emocional. Puede constituir un alivio momentáneo, pero no la solución definitiva.

Soluciones al agotamiento

Para combatir el agotamiento emocional es necesario encontrar las causas que nos han llevado a tal situación.
Un trabajo que no nos gusta, unas relaciones personales en las que no nos sentimos libres para comportarnos tal como somos o una gran cantidad de tensión acumulada a lo largo del tiempo pueden ser los detonantes de la situación en la que nos encontramos.
Localizar la causa y ponerle remedio es el único modo de superar un episodio de agotamiento emocional. Lo demás serán meros parches que, en todo caso, retrasarán la aparición de nuevos episodios.
Si el agotamiento emocional es muy agudo, una buena idea es acudir a un profesional.
Un psicólogo puede ayudarte a manejar todas esas emociones que te han dejado fuera de combate. Trabajarlas y hablarlas ayuda a ponerlas en el lugar que les corresponde y te permite pensar con claridad y lucidez para que puedas decidir lo que de verdad quieres hacer con tu vida.
Si estás comenzando a notar los síntomas de agotamiento emocional, no permitas que vayan a más. Tómate un descanso y pregúntate si estás donde quieres estar y si haces lo que de verdad quieres hacer.
Si tu trabajo o tus relaciones no te satisfacen, es momento de cambiar. Los cambios asustan pero, si lo piensas, es mucho más terrible auto condenarse a la infelicidad de manera consciente que luchar por algo mejor.
Todas las personas merecemos ser felices. El agotamiento emocional es una luz roja en nuestras vidas que nos indica que no vamos por el camino correcto, un semáforo que nos obliga a frenar en seco y que nos permite modificar el rumbo para llegar donde deseamos.
Más allá de una dura experiencia, puede convertirse en el impulso que necesitamos para decidirnos a hacer realidad nuestros sueños.
no todos vivimos las mismas experiencias 
J.B

viernes, 28 de abril de 2017

algúnas de las ESTUPIDECES que hacemos en las RRSS


Aunque en casi todas las redes sociales puedes hacer lo que quieras, hay cosas que definitivamente no debes publicar. ¡Descubre cuáles son!


Sin duda, nuestras redes sociales son muy importantes. A través de ellas podemos seguir en contacto con personas que hace tiempo no vemos, también compartimos con los demás nuestras experiencias y pensamientos. Desde viajes y fiestas hasta logros profesionales, reflexiones y nuestra situación sentimental.
Pero no todo es tan perfecto y maravilloso como parece en las redes sociales. Si no tienes cuidado, tus publicaciones pueden llegar a hacerte pasar un mal momento. Te INFORMO cuáles son los principales errores ( MEJOR DICHO , ESTUPIDECES ) que se cometen en las redes sociales para que no caigas en ellos. ¡Toma nota!
1. Ser poco profesional. Nunca reveles información confidencial de tu trabajo en las redes sociales, tampoco te quejes de tus jefes o de la empresa en la que estás, especialmente si tienes en Facebook a compañeros de tu trabajo, ¡podrías meterte en problemas!
2. Fotos inapropiadas. ¡El error más grande en redes sociales! Desde una/un selfie demasiado atrevida de la que podrías arrepentirte después hasta fotos en estado de ebriedad o en momentos inapropiados como un funeral, debes tener cuidado con las imágenes que muestras en tus perfiles. Antes de publicarlas, pregúntate si podrían tener consecuencias negativas para ti.
3. Ser intolerante. Se vale debatir y compartir en Twitter o Facebook tu opinión sobre temas políticos, religiosos, sexuales o sociales mientras lo hagas con respeto y aceptando las diferencias. Aunque no te parezca lo que publiquen tus contactos sobre ello, responde siempre sin ser ofensivo o agresivo.
4. Publicar algo sin estar seguro. A veces, queremos sacar nuestro lado activista o intelectual en nuestras redes pero terminamos haciendo el ridículo por no haber investigado un poco antes de postearlo. Te sugiero que te asegures que lo que vas a decir es cierto antes de afirmarlo, de lo contrario podrías terminar haciendo EL RIDICULO ( ...y esto es muuuuy habitual )
5. Discutir. Las peleas a través de tweets, comentarios en Facebook o en Instagram es otra de las cosas que no puedes hacer en tus redes sociales, difícilmente llegan a solucionar problemas. Al contrario, suelen complicar más las cosas, generar chismes, rumores o malos entendidos, especialmente si usas insultos y groserías. Te recomiendo resolver este tipo de conflictos de forma personal ¡y menos pública!
6. Mentir. Es fácil pero es arriesgado hacerlo a través de tus redes sociales, ya que en Internet siempre puede quedar evidencia de lo que has publicado. Si alguien descubre tu mentira y quiere hacerlo evidente, ten por seguro que muchos se enterarán.
OTROS DATOS DE INTERÉS ...... 
No publiques material ofensivo: Así que, si eres un gran cómico, antes de publicar tu mensaje piensa si tu comentario es entendible y apropiado para una audiencia mayor a tu grupo de amigos. Incluso comediantes profesionales han pisado en esta mina de vez en cuando. No todo tiene contenido gracioso. Toma tiempo en crear una buena reputación y segundos para derrumbarla.
Cuando tú no respondes. Tú debes interactuar. Recientemente, yo publiqué una pregunta en la página de Facebook de una compañía con respecto a una nueva sucursal. Ya han pasado semanas y todavía no he recibido una respuesta. ¿Cómo puedes aumentar tu audiencia si no cuidas a la audiencia que ya tienes? No tiene sentido no responder a tu público en redes sociales. Participa o quédate atrás.
( ...es decir "TIRAR LA PIEDRA Y ESCONDER LA MANO " )
y ahora, a modo RESUMEN :
Nada de chismes: en algunos casos esto puede constituir hasta un delito.
Evitar las discusiones: las discusiones causan muy mala impresión, incluso pueden conducir al insulto.
No presumas: muchas personas pueden sentirse molestas si abusas del autobombo.
Evitar las trivialidades: algunas cosas resultan muy triviales y pueden aburrir. A nadie le importa saber que cenas cada noche.
Contar que detestas tu trabajo o a tu jefe: esto puede molestar a otros empleados y si es leído por tu jefe puede ocasionar hasta tu despido.
Insistencia en pedir favores: evita pedir continuamente un “Me Gusta” para tu contenido o página. 
( pesssssssssssssssssado )
Publicar fotos de niños: es normal que te sientas orgulloso de tus hijos o sobrinos, pero ten en cuenta que pueden ser vistos por secuestradores y otros individuos incluso peores.
Publicar fotos familiares: antes debes tener en cuenta si estarán de acuerdo todos los que aparecen en ellas.
Publicar actualizaciones insustanciales continuamente: hay quien te cuenta cuando espera en la parada, se sube al autobús, se baja del autobús…
( pesssssssssssssssssado )

Dar “Me Gusta” a tus publicaciones: a parte de que se ve mal es absurdo, si publicas algo es porque te gusta.

Compartir bulos: las redes sociales son muy empleadas para difundir noticias falsas y bulos. Si caes en la trampa, contribuyendo a su difusión, puedes transmitir virus o simplemente quedar en ridículo.

Publicar los juegos a los que estás jugando: aburrirás a mucha gente a la que no le interesan los juegos, además si juegas en horas de trabajo podría enterarse tu jefe o superior.

Hablar de tu economía: por muy bien que te vaya, evita hablar de tus finanzas personales. Los amigos de lo ajeno siempre están al acecho.

Contar lo mal que te va: si insistes en contar que tu vida es un desastre acabarás con la paciencia de muchas personas, ten en cuenta que a pocos les gusta escuchar a alguien que se queja continuamente.

Indicar tu ubicación continuamente: no publiques continuamente tu ubicación, esta información puede ser muy útil para los ladrones y otros desaprensivos.

Señalar que toda la familia se va de vacaciones: trata de publicar lo bien que lo pasasteis una vez de vuelta, si lo haces antes estarás diciendo que la vivienda familiar está vacía.

Publicar selfies poco apropiados: los selfies durante la fiesta de anoche eran muy graciosos pero tal vez hoy no lo sean tanto, piénsalo antes de publicarlos.

Publicar tu número de teléfono o dirección: si no facilitas esta información personal no tendrás que preocuparte de llamadas, correos y visitas indeseadas.

... es decir MUCHA ESTUPIDEZ , una tras otra.

jueves, 27 de abril de 2017

Ser de otro lugar - Emprender en otro lugar


You can also
Home is where the heart is.

...y miro hacia atrás y sé que apretujar nuestra vida en una maleta y mudarnos a otra ciudad fue una de las mejores decisiones que hemos tomado jamás. Porque cuando te marchas, cuando conviertes tu vida en viaje e incertidumbre, creces.
Te enfrentas a nuevos retos, descubres en ti facetas que desconocías, te sorprendes y te dejas sorprender por el mundo. Aprendes y amplías tus perspectivas. Desaprendes y, a base de algún golpe y unas cuantas lecciones, creces en humildad. Evolucionas. Añoras… y creas recuerdos que ya no te abandonarán. Si alguna vez has vivido o viajado durante una temporada lejos de casa, seguro que te sientes identificado con estas 17 CIRCUNSTANCIAS que cambian cuando vives en otra ciudad EN LA QUE HAS CRECIDO .

1. LA ADRENALINA NO TE ABANDONA.

Desde el momento en el que decides marcharte, tu vida se convierte en un vaivén de emociones, de lo inesperado, de aprendizaje e improvisación. Los sentidos nunca duermen, y durante un tiempo destierras la palabra rutina de tu vocabulario para dejar paso a la adrenalina. Nuevos lugares, nuevas costumbres, nuevos retos, nuevas personas… La sensación de comenzar de cero debería asustarte, pero resulta adictiva. 

2. PERO, A LA VUELTA… TODO SIGUE IGUAL.

Así que, cuando vuelves unos días al hogar, te sorprende que todo siga igual. Tu vida ha cambiado a un ritmo frenético, y llegas cargado de vivencias y con unos días de vacaciones por delante. Pero en casa todo transcurre a su ritmo habitual. Los demás siguen haciendo malabarismos con las obligaciones cotidianas, y comprendes… que la vida no se detiene para ti.

3. TE FALTAN, Y TE SOBRAN, LAS PALABRAS.

Cuando te preguntan cómo va todo, te cuesta encontrar palabras adecuadas. Luego, sin embargo, tienes que morderte la lengua porque a mitad de cada conversación te acuerdas de mil y una anécdotas y no quieres parecer pretencioso o agobiar a los demás con batallitas de «tu otro lugar».

4. COMPRENDES QUE LA VALENTÍA ESTÁ SOBREVALORADA.

Muchas personas te dirán que eres valiente, que también querrían marcharse, pero no se atreven. Y tú, aunque también tuviste miedo, sabes mejor que nunca que la valentía constituye, quizás, un 10% de las grandes decisiones. El 90% restante son las ganas. ¿Te apetece? Hazlo. Cuando damos el salto, ya no hay valientes ni cobardes: pase lo que pase, te enfrentas a ello.

5. Y, DE REPENTE, ERES MÁS LIBRE.

Es probable que seas tan libre como antes, pero la sensación de libertad, ahora, es distinta. Si has escapado de la comodidad y has logrado que todo funcione a cientos de kilómetros de tu hogar, sientes que puedes hacer cualquier cosa.

6. DEJAS DE HABLAR UN IDIOMA EN CONCRETO.

Unas veces se te escapa una palabra en otro idioma; otras solo se te ocurre una manera de describir algo… con aquella expresión perfecta que no está en el idioma adecuado. Cuando convives con una lengua, un idioma diferente, aprendes y desaprendes a la vez. Mientras interiorizas referentes culturales e insultos en tu segunda lengua, te sorprendes esforzándote en leer en tu lengua materna para que no se oxide.  """ Como cuando Homer fue a una cata de vinos y se le olvidó cómo conducir. """

7. APRENDES A DESPEDIRTE… Y A DISFRUTAR.

Pronto te das cuenta de que, ahora, muchas cosas y personas son de paso, y el valor de la mayoría de situaciones se relativiza. Perfeccionas el equilibro entre crear lazos ( #infinitamente )  y saber desprenderte de objetos y recuerdos: una lucha perpetua entre nostalgia y pragmatismo.

8. VIVES CON DOS DE TODO.

Con dos tarjetas SIM (una de ellas repleta de teléfonos de todos los rincones del mundo), con dos carnés de la biblioteca, con dos cuentas bancarias, con dos tipos de tarjetas sanitarias, ...... CON DOS DE TODO 

9. ¿NORMAL? ¿QUÉ ES NORMAL?

Vivir en otra ciudad, en otro pais, como viajar, te enseña que «normal» significa social o culturalmente aceptado. Así que, cuando te sumerges en otra cultura y en otra sociedad, tu concepto de normalidad se resquebraja. Aprendes que hay otras formas de hacer las cosas y, al cabo de un tiempo, tú también adoptas aquella costumbre antes impensable. También te conoces mejor a ti mismo, porque descubres cuáles son las cosas en las que de verdad crees y cuáles, en cambio, son aprendidas.

10. TE CONVIERTES EN UN TURISTA EN TU PROPIA CIUDAD.

Aquella atracción turística que tal vez no hubieras visitado en tu ciudad , en tu país, se suma a la lista de lugares que ver en tu nuevo hogar, y pronto te conviertes en un experto en la ciudad. Pero, cuando alguien viene de visita unos días y te pide recomendación, te cuesta escoger unas pocas actividades: si fuera por ti, ¡les recomendarías visitarlo todo!

11. APRENDES A SER PACIENTE Y A PEDIR AYUDA.

En otra ciudad, en otro país, la tarea más sencilla puede convertirse en un reto. Tramitar papeles, encontrar la palabra adecuada, saber qué autobús tomar. Siempre hay momentos de desesperación, pero pronto te armas con más paciencia de la que nunca tuviste, y aceptas que pedir ayuda (en el autobús, en la calle, a tus conocidos) no solo es inevitable, sino muy sano.

12. EL TIEMPO SE MIDE EN PEQUEÑOS MOMENTOS.

Como si mirases desde la ventanilla de un coche en marcha, a lo lejos el tiempo parece transcurrir muy lento, mientras que de cerca los detalles pasan a velocidad de vértigo. Desde la distancia, te llegan noticias de cómo sigue la vida en casa: cumpleaños, personas que se van, fechas señaladas que te perderás… En cambio, en tu nuevo hogar, el día a día va muy deprisa. El concepto de tiempo se deforma tanto que aprendes a medirlo en pequeños momentos, ya sea en un Skype con los de siempre o en una cerveza con los nuevos.

13. LA NOSTALGIA TE INVADE EN EL MOMENTO MÁS INESPERADO.

Un alimento, una canción, un olor. Cualquier pequeñez basta para que, de repente, te inunde la añoranza. Echas de menos detalles que nunca imaginaste (que levante la mano quien haya atesorado un bote de tomate frito como si fuese el Anillo único), y darías lo que fuera para poder transportarte, un instante, a aquel lugar. O para poder compartir la sensación con alguien que te entienda, que te comprenda…

14. PERO SABES QUE NO ES DÓNDE, SINO CUÁNDO Y CÓMO.

Aunque, en el fondo, sabes que no echas de menos un sitio, sino una extraña y mágica conjugación del lugar, el momento y las personas adecuadas. Aquel año en el que viajaste, compartiste tu vida con personas especiales, fuiste tan feliz. En cada lugar donde has vivido queda un pedacito de quien fuiste, pero a veces no basta con regresar a una ciudad para dejar de echarla de menos.

15. CAMBIAS.

Leerás a menudo que hay viajes que cambian la vida. Y, a pesar de los clichés, vivir en otra ciudad, en otro otro país es un viaje que te cambiará profundamente. Sacudirá tus raíces, tus certezas y tus miedos. Quizás no lo creas antes, o no te des cuenta durante. Pero algún día, lo verás con una claridad pasmosa. Has evolucionado, tienes cicatrices, has vivido. Has cambiado.

16. EL HOGAR CABE EN UNA MALETA.

Desde el momento en el que tu vida cabe en una maleta (o, si tienes suerte con tu aerolínea, en dos), lo que entendías por hogar deja de existir. Casi todo lo que puedes tocar con las manos es reemplazable; viajes adonde viajes, acumularás nueva ropa, nuevos libros, nuevas tazas. Pero llegará el día en el que, en tu nueva ciudad, te invada la sensación de estar en casa. El hogar es quien te acompaña, quien dejas atrás, son las calles donde transcurre tu vida. El hogar también son los objetos al azar que pueblan tu nuevo piso, aquellos de los que te desprenderás sin remordimientos cuando llegue el momento de marcharte. El hogar son los recuerdos, las conversaciones en la distancia con familia y amigos, un puñado de fotografías. Home is where the heart is.

17. Y… NO HAY VUELTA ATRÁS.

Ahora ya sabes lo que significa renunciar a la comodidad, comenzar desde el principio y maravillarte todos los días. Y el mundo es tan grande… ¿que cómo renunciar a seguir descubriéndolo? 

...y como suelo decir
ALGÚN DÍA, EN CUALQUIER LUGAR , " TE ENCONTRARÁS A TI MISMO"

miércoles, 26 de abril de 2017

Benditas Malditas REDES SOCIALES

El uso de redes sociales aporta mucha comodidad, 

pero también muchos peligros. 

Pon atención a lo que no deberías publicar.

El uso de las redes sociales poco a poco se ha vuelto un medio de comunicación necesario. La rapidez, efectividad y comodidad que representan ha dejado atrás a muchos medios tradicionales de comunicación.
Sin embargo, muchas personas han comenzado a utilizar sus diferentes redes sociales como si fueran diarios de vida, publicando todo lo que hacen, cada uno de los lugares a los que van y hasta fotografías de sus hijos pequeños, obviando que para sus contactos puede ser molesto y por otra parte muy peligroso.
Es por eso que te recomiendo que si no quieres poner en peligro a tus hijos o a ti mismo, no hagas las siguientes cosas:
1. Publicar fotografías comprometedoras
Es cierto que dentro de nuestros círculos cercanos debiéramos tener solo a personas de confianza, pero lamentablemente muchas veces las opciones de seguridad de las aplicaciones fallan y por “accidente” o "por gran desconocimiento del uso de las mismas" muestran lo que compartimos a personas que no conocemos.
Esto puede derivar en que otras personas utilicen ese material como propio, le hagan alteraciones con Photoshop o bien las utilicen para hacernos daño. Después de todo caras vemos, corazones no sabemos.
2. Publicar cada lugar que visitas
En mis redes sociales, me encuentro a diario con conocidos que gustan de utilizar el GPS para mostrar su ubicación. El problema es que si un ladrón llega a ver ese estado, puede saber que tiene fácil acceso a tu hogar.
3. Pelear con tu pareja
Ninguna pareja es perfecta, pero créeme que los problemas se pueden solucionar en casa y no mediante abrumadoras quejas de lo que el otro hace mal. Humillar a tu pareja públicamente está lejos de ser sano: ridiculiza, hiere y muestra al mundo los errores que tiene cada uno.
Si tienes problemas, lo mejor es recurrir a los métodos antiguos de comunicación: hablar cara a cara y solucionar los problemas dentro de cuatro paredes.
4. Aceptar a gente que no conoces
Conocer personas es siempre un placer, sin embargo comenzar a aceptar a personas que están al otro lado del mundo, cuyo idioma no entendemos o bien que nos damos cuenta que tienen “otro tipo de intenciones”, puede ser muy arriesgado, por lo que es mejor evitarlo.
Si realmente quieres aumentar tu listado de conocidos, comienza a salir más, haz actividades nuevas, pero no recurras a lo inmediato, puede ser muy peligroso.
Potencial exposición al bullying, ciberbullying o matonaje

Aún cuando muchas redes sociales han sido creadas para compartir información útil entre amigos, son muchos quienes pueden utilizarlas de manera opuesta y publicar información dañina o que hace burla de una persona.

Este tipo de acciones se conoce como “bullying” (si tienes más de un par de décadas de vida lo reconocerás simplemente como “matonaje”), y que debido al uso de las redes sociales ha sido apodado por muchos como ciberbullying. Afortunadamente, son muchas las redes sociales que han tomado las medidas para prevenir este tipo de situaciones y han creado herramientas para bloquear y denunciar este tipo de situaciones.

Ten en cuenta que el que tus hijos tengan perfiles en las redes sociales más populares no los convertirá en víctimas del bullying de manera inmediata. Sus experiencias en ellas podrían ser hasta ahora completamente positivas y placenteras, sin verse expuestos jamás a este tipo de situaciones. Sin embargo, nunca está de más el repasar con ellos lecciones importantes en caso de verse enfrentados a este problema.
Publicación de datos personales de manera desmedida
Uno de los beneficios de las redes sociales es que ayudan a personas, muchas veces separadas por la distancia, a conectarse con amigos y compartir información relevante con ellos. Sin embargo, la publicación de información personal o privada sin control puede atentar contra la seguridad personal de esa persona que los publica.

Dicho de otra manera, así como no es aconsejable compartir con extraños en la calle tu número de teléfono, dirección o lugar de estudio, tampoco es aconsejable hacerlo sin el control adecuado en redes sociales si van a estar expuestos a los ojos de millones de usuarios.

Para asegurarte de que compartes sólo con quienes te interesa, el primer paso que puedes dar es controlar tu privacidad en Facebook. Luego puedes crear listas de amigos en esta red para que solo las personas indicadas vean tus actualizaciones más privadas. Y si utilizas otras redes sociales populares, puedes seguir pasos similares para limitar la manera en que otros acceden a tu información.
Sé cuidadoso con los datos que entregas y confirma siempre que la persona con la que crees estar en contacto es realmente ella.
No permitas que la moda por usar diferentes redes sociales, arruine tus días; no te expongas, sé responsable y comienza a disfrutar más lejos de las pantallas. Después de todo, la vida es aquello que sucede mientras tú revisas las actualizaciones de tus “perfiles”.
TEN MUCHO CUIDADO

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