domingo, 14 de mayo de 2017

Suponer en vez de preguntar


Creemos que sabemos lo que piensa el otro. Tendemos a hacer suposiciones sobre todo lo que nos rodea. Y además, pensamos que aquello que suponemos es real. Hacemos suposiciones sobre lo que los demás hacen, sienten o piensan y luego nos tomamos las cosas como personales. Y entonces, ¿a dónde nos lleva todo eso? A atacar, culpar y criticar al otro. A sentirnos, heridos cuando puede ser que lo que ha dicho la otra persona no tenga nada que ver con lo que nosotros hemos interpretado... sigue leyendo...

La necesidad de sentirnos entendidos

Como humanos que somos tenemos la necesidad de sentirnos queridos, valorados y entendidos. Necesitamos explicar, justificar y entenderlo todo para sentirnos seguros. Queremos que nos entiendan, por la misma razón, buscamos en el otro seguridad y bienestar. Por ejemplo, suponemos que nuestra pareja, sabe lo que pensamos, o lo que necesitamos, y que no es necesario que le digamos lo que queremos. Harán exactamente lo que queremos, por que nos conocen tan bien...Y entonces, cuando no hace exactamente lo que queremos, o necesitamos, nos enfadamos, porque no nos sentimos mirados, reconocidos ni entendidos.

El miedo a preguntar

Tenemos miedo a pedir una aclaración de lo que acabamos de escuchar. Miedo al que dirán, miedo al que se enfaden con nosotros, miedo al conflicto, miedo a perder al otro.... y por ese motivo presuponemos. Para evitar sentir miedo, y a la vez para convencernos de que "ya sabemos" lo que piensa el otro, "ya comprendemos" al otro. Ese miedo es el que nos lleva al conflicto, porque de alguna manera, interpretamos lo que nos dicen, y nos lo tomamos como personal, como un ataque directo hacia nosotros. Solo vemos lo que queremos ver, y oímos lo que queremos oír. Filtramos porque nos lo llevamos a terreno personal. Cuando creemos algo, suponemos que tenemos razon hasta el punto de enzarzarnos en una batalla, y destruir relaciones por defender nuestra posición.

Suponemos que todo el mundo ve la vida con las mismas gafas que nosotros. Que todo el mundo piensa, siente y actúa con nuestros mismos valores, y creencias. Esta es la suposición más grande que hacemos ante los demás. Creer que nuestro mapa mental es igual que el mapa mental de mi vecino. Esta es la razón por la cual, nos da miedo ser auténticos ante los demás, por miedo a que nos juzguen, como nosotros hacemos con nosotros mismos. Somos los primeros que nos rechazamos, ante nosotros.

Preguntar en vez de suponer

La manera de dejar de suponer, es empezar a preguntar. Aunque creamos que sabemos la respuesta, que hemos entendido el tono de voz, y que la cosa va con nosotros, quizá no es así. Por eso, para evitar malentendidos, es necesario no interpretar en la medida de lo posible. Sino preguntar, y seguir preguntando. Si dejamos de suponer cosas ante nuestra pareja, ante nuestra familia, ante nuestros amigos,nos facilitaremos mucho la vida porque podremos comunicarnos desde un lugar más claro y transparente con los demás, y sobretodo con nosotros mismos.

viernes, 12 de mayo de 2017

Me dejaste marchar Te dejé marchar


DESPRENDÁMONOS DE LOS APEGOS


Para vivir en bienestar y constante crecimiento, deberíamos aprender a dejar ir situaciones o personas que no nos aportan calidad de vida. Nos suele costar no aferrarnos a cosas, ya que el ser humano se siente más seguro ante lo conocido y ante la pérdida de algo a lo que estábamos acostumbrados, aparece el temor e incertidumbre.
Parejas que no son felices y siguen juntas, trabajos que amargan la existencia, amistades tóxicas, familia que coarta la libertad, etc… Hay tantísimas situaciones y personas que nos rodean y empeoran nuestro bienestar, y aun así, a veces nos empeñamos en seguir aferrados a ello….

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE APRENDER 

A DEJAR IR?

Porque la vida es tan cambiante y ofrece tantas cosas nuevas, que aferrarse a algo que no funciona, es conformarse con una calidad de vida que podría mejorar si supiéramos dejar que la vida fluyera de forma natural.
¿Cuántos hemos visto situaciones cotidianas donde las personas se enganchan a algo que no les hace felices?, esa amiga que nos cuenta que el chico de turno no contestó a sus mensajes, y aun así sigue insistiendo con frustración, siguiendo sus pasos, tratando de convencer, de gustar, etc… hacer ese tipo de cosas es caer en el estancamiento, porque mientras se sigue en el apego de luchar por algo que no da sus frutos, se pierde la oportunidad de que entren cosas nuevas mejores que sí aporten felicidad.
Dejar ir significa aceptar cada situación como es. Significa no forzar las cosas y dejar que todo fluya naturalmente. Si por ejemplo escribimos a alguien que nos importa y no recibimos respuesta, es mejor aceptarlo y pasar página, abrirse a nuevas experiencias y conocer gente nueva.
No digo que no haya que luchar por las cosas, pero el mundo de las relaciones funciona como un juego de mesa en el que ambos deben tirar los dados y jugar. Si tiramos una vez los dados y el otro no tira, no tiene sentido seguir jugando solo, porque no hay interés por la otra parte, lo racional es dejar el juego y buscar a otra persona que quiera jugar.
En la vida real pasa igual, jugar es mostrar interés, si escribimos a alguien y no contesta es que algo pasa, mejor aceptarlo y cambiar de persona. Si analizamos el comportamiento de nuestro entorno, podría ser que encontráramos a varias que están jugando solas y estancadas en relaciones que no les aportan bienestar.

LA TRAMPA DE LAS PREGUNTAS

Habitualmente dejar ir no se convierte en tarea fácil. La mayoría cuando percibe que algo que le importa se escapa entre sus manos, no aceptan y buscan respuestas. ¿por qué ya no quieres que hablemos como antes?; ¿por qué has dejado de quererme?, ¿por qué estás tan esquivo conmigo?, etc… necesitamos explicaciones, argumentos, solemos presionar para obtener lo que deseamos y todo ello se produce por la falta de aceptación.
Normalmente las personas que nos valoran y quieren seguirán a nuestro lado sin tener que hacer esfuerzo, porque pondrán de su parte en mantenernos. Por lo tanto, la creencia de que para tener algo hay que sacrificarse es errónea, porque el sacrificio sin correspondencia trae frustración y estancamiento. Notarás que algo vale la pena cuando de forma natural todo fluya y sea un dar y recibir recíproco.

DEJAR IR TAMBIÉN LAS IDEAS

Dejar ir no sólo es aplicable a situaciones y personas, también a menudo tenemos ciertas ideas que deberíamos dejar que se esfumaran para aumentar la felicidad. Muchas veces en vez de dejar que todo fluya nos empeñamos en que las cosas sucedan a nuestra manera.
Planes de fin de semana que no se concretan, creer que sin pareja no se puede ser feliz, trasladarnos al pasado para lamentarnos, creer que no somos válidos, evitar hacer cosas por miedos, etc… Toda idea que provoca un sentimiento negativo, deberíamos dejar que se esfumara de nuestra mente.
Si no tuviéramos pensamiento, probablemente disfrutaríamos más de la vida porque nos dedicaríamos a vivir el momento tal y como está, sin intentar modificarlo, aceptando todo tal y como es, solo estaríamos centrados en pasarlo bien en ese momento, nos adaptaríamos a lo que hay y no trataríamos de adaptar la realidad a nosotros.

DESPRENDÁMONOS DE LOS APEGOS

La naturaleza es sabia, hasta los árboles dejan caer sus hojas en otoño para que crezcan nuevas y vigorosas hojas. Toda situación puede verse desde la perspectiva de lo positivo o negativo.
Que un árbol pierda las hojas en otoño unos pueden verlo como negativo porque ensucian todas las calles, las ramas se ven poco agraciadas peladas, pero otros pueden ver lo mismo desde la perspectiva de lo positivo, las calles se llenan de belleza de hojas que adornan, las ramas se preparan para recibir nuevas hojas y las calles se llenan de magia…

Entre las orillas del dolor y el placer fluye el río de la vida. Sólo cuando la mente se niega a fluir con la vida y se estanca en las orillas se convierte en problema. Fluir quiere decir aceptación, dejar llegar lo que viene, dejar ir lo que se va. (Sri Nisargadatta Majarj).
"Entrenemos nuestra mente para ver lo bueno en cada momento y cuando sintamos que es necesario, renovemos nuestra vida, soltemos lo que nos hace infelices, dejemos los apegos atrás para poder seguir fluyendo."

jueves, 11 de mayo de 2017

TODOS tenemos algo por lo que ARREPENTIRNOS


( y quien diga lo contrario ... falta a la verdad )

El arrepentimiento no es solo llorar: quien se arrepiente cambia

El arrepentimiento no tiene por qué ser un acto negativo, ya que nos ayuda a conocernos y a crecer como personas. No obstante, hay que saber medirlo para que no nos ahogue

El arrepentimiento es un estado emocional que muchos utilizan a la ligera. Seguro que también tú conoces a alguien que se enorgullece al decir eso de “yo no me arrepiento de nada de todo lo hecho y dicho en mi vida”.
No es lo adecuado. Si hay algo que nos aporta el arrepentimiento es la oportunidad de cambiar para aprender de un hecho concreto y poder actuar así con mayor integridad, respeto y madurez personal.
Vivir es, al fin y al cabo, asumir errores y descartar alternativas para avanzar de forma más sabia. Quien no se arrepiente de nada es porque no acepta muchos de sus propios fallos, vivencias, ofensas o relaciones con personas que hubiera sido mejor evitar.

La psicología del arrepentimiento

Algo muy común en nuestras relaciones personales es que nuestras parejas o amigos suelen lamentar muy a menudo “aquello” que nos hicieron, esa falta que tanto nos dolió.
Nos lo demuestran con mucho sentimiento y apuro y, sin embargo, no cambian. Al poco tiempo vuelven a cometer la misma ofensa, demostrándonos que el arrepentimiento no era sincero. ¿Por qué las personas solemos actuar de este modo?

La falta de responsabilidad o la negación de lo ocurrido

Esta característica es muy común entre los adolescentes. Nos comentan que están muy arrepentidos por haber hecho esto y lo otro y, sin embargo, no llegamos a percibir sinceridad en su expresión y por su puesto, aún menos en su posterior comportamiento, donde no hay cambio alguno.

  • Arrepentirse implica ser responsables del error cometido o del acto realizado y, además, sentir ese malestar de forma real, auténtica.
  • Hay personas que prefieren negar lo ocurrido, pensar que lo sucedido no ha tenido importancia. Esto es, sin duda, un claro ejemplo de inmadurez personal.

La negación a propiciar el cambio


“Sé que he hecho daño, sé que me he equivocado. Sin embargo, no quiero cambiar las cosas y prefiero actuar de la misma forma”. Esta actitud es también algo habitual en este tipo de personalidades algo egoístas o con esquemas muy férreos de comportamiento.

  • Si nos negamos a cambiar seremos incapaces de adaptarnos al flujo de la vida, a su transcurso y a las complejas vicisitudes que, en ocasiones, nos trae el destino.
  • Quien no se arrepiente de nada de todo lo hecho a lo largo de su vida puede que no sea consciente, por ejemplo, de que en algún momento ha hecho daño a alguien.

Porque no basta con lamentarlo, no basta con llorar. Quien se arrepiente de verdad cambia.El no intuirlo es una forma también de negarse a reconocer que hay aspectos de nosotros mismos que deberíamos cambiar para vivir en equilibrio, sin hacer daño.

si leyeras más, te enriquecerías mas
JB

martes, 9 de mayo de 2017

¿te das cuenta de que la inteligencia es más importante que el tamaño o la fuerza?


Eduardo era el caballero más joven del reino. Aún era un niño, pero era tan valiente e inteligente, que sin haber llegado a luchar con ninguno, había derrotado a todos sus enemigos. Un día, mientras caminaba por las montañas, encontró una pequeña cueva, y al adentrarse en ella descubrió que era gigantesca, y que en su interior había un impresionante castillo, tan grande, que pensó que la montaña era de mentira, y sólo se trataba de un escondite para el castillo.
Al acercarse, Eduardo oyó algunas voces. Sin dudarlo, saltó los muros del castillo y se acercó al lugar del que procedían las voces.
-¿hay alguien ahí?- preguntó.
- ¡Socorro! ¡ayúdanos! -respondieron desde dentro-llevamos años encerrados aquí sirviendo al dragón del castillo.
¿Dragón?, pensó Eduardo, justo antes de que una enorme llamarada estuviera a punto de quemarle vivo. Entonces, Eduardo dio media vuelta muy tranquilamente, y dirigiéndose al terrible dragón que tenía enfrente, dijo:
- Está bien, dragón. Te perdono por lo que acabas de hacer. Seguro que no sabías que era yo
El dragón se quedó muy sorprendido con aquellas palabras. No esperaba que nadie se le opusiera, y menos con tanto descaro.
- ¡Prepárate para luchar, enano!, ¡me da igual quien seas! -- rugió el dragón.
- Espera un momento. Está claro que no sabes quién soy yo. ¡Soy el guardián de la Gran Espada de Cristal!.-siguió Eduardo, que antes de luchar era capaz de inventar cualquier cosa- Ya sabes que esta espada ha acabado con decenas de ogros y dragones, y que si la desenvaino volará directamente a tu cuello para darte muerte.
Al dragón no le sonaba tal espada, pero se asustó. No le gustaba nada aquello de que le pudieran cortar el cuello. Eduardo siguió hablando.
- De todos modos, quiero darte una oportunidad de luchar contra mí. Viajaremos al otro lado del mundo. Allí hay una montaña nevada, y sobre su cima, una gran torre. En lo alto de la torre, hay una jaula de oro donde un mago hizo esta espada, y allí la espada pierde todo su poder. Estaré allí, pero sólo esperaré durante 5 días
Y al decir eso, Eduardo levantó una nube de polvo y desapareció. El dragón pensó que había hecho magia, pero sólo se había escondido entre unos matorrales. Y el dragón, deseando luchar con aquel temible caballero, salío volando rápidamente hacia el otro lado del mundo, en un viaje que duraba más de un mes.
Cuando estuvo seguro de que el dragón estaba lejos
, Eduardo salió de su escondite, entró al castillo y liberó a todos los allí encerrados. Algunos llevaban desaparecidos muchísimos años, y al regresar todos celebraron el gran ingenio de Eduardo.
¿Y el dragón? ¿Pues os podéis creer que en el otro lado del mundo era verdad que había una montaña nevada, con una gran torre en la cima, y en lo alto una jaula de oro? Pues sí, y el dragón se metió en la jaula y no pudo salir, y allí sigue, esperando que alguien ingenioso vaya a rescatarle...




bibliografia
https://cuentosparadormir.com/pedro-pablo-sacristan

sábado, 6 de mayo de 2017

Mamá

el adiós más doloroso de nuestra vida cuando Dios la llama al cielo…

"Mamá" es la primera palabra que articulamos en nuestra niñez, casi sin ser conscientes que es a esa persona a la que siempre recurriremos en busca de consuelo, de un abrazo, de una palabra de aliento…

Porque ser mamá es mucho más:
Es una mano fuerte que sostiene ante el primer paso dado temblando ante la vida; es un uniforme radiante para ir impecables a la escuela; es una sonrisa de orgullo ante un diploma recibido; es un pañuelo que seca las lágrimas ante algún fracaso; es la complicidad personificada ante esa figura dura que representa nuestro papá; es la compañía en los momentos duros; es el consejo ante un problema que nos aprieta el corazón; es la mejor abogada defensora de nuestras ilusiones y es también el adiós más doloroso de nuestra vida cuando Dios la llama al cielo…
Decir mamá es resumirlo en un nombre que guardaremos INFINITAMENTE con nosotros, en la ternura, en el sacrificio, en nuestra vida

Decir mamá es dejar que nuestra MENTE vuele hacia recuerdos añorados, es la tibieza, la sinceridad y la bondad resumidas en esas manos curtidas del trabajo de la casa… Decir mamá es decir amor…

8/08/2001
C.G.B

viernes, 5 de mayo de 2017

¿Por qué compartimos tanta información en las redes sociales?

Todos tenemos un GRAN HERMANO dentro
"¡quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza!”

La sobreexposición en las redes revela la poca importancia que se le da a la privacidad

Las redes sociales no sólo han revolucionado la manera en que nos comunicamos, sino que además han facilitado el acceso a información personal. Muchos usuarios desconocen las políticas de privacidad de los servicios y la manera de configurar su exposición pública en la red. Los españoles somos especialmente abiertos en estos medios, comparado con el resto de los europeos. Un estudio realizado por la empresa secure.me indica que el 52% de los hombres y el 33% de las mujeres de nuestro país tienen un perfil público en Facebook, haciéndonos particularmente vulnerables al robo de identidad y datos personales. 

EFECTOS DE LAS REDES SOCIALES

Las investigaciones conducidas por la Universidad de Harvard indican que al compartir información el cerebro activa la región que controla las recompensas neuroquímicas, y su efecto es mayor cuando revelamos información relacionada a nuestros intereses: películas interesantes, canciones favoritas, pensamientos…Estos resultados, indica el científico social Sherry Turkle, sugieren una pérdida del sentido de compartimentación, es decir la capacidad de separar el ámbito personal del público.

Este fenómeno de sobreexposición en las redes, sostiene la socióloga Elizabeth Bernstein (Wall Street Journal), no sólo se relaciona con el estilo de vida moderno, sino que además revela la poca importancia que se le da a la privacidad. Asimismo, muchos individuos controlan su ansiedad revelando información personal y sentimientos en los medios sociales. 

Nuestro cerebro posee un mecanismo de autorregulación que se acciona para intentar impresionar al otro e intentar aparentar interesantes y atractivos. De este modo, al centrar nuestra atención en intentar atraer al otro, el cerebro deja de prestar atención a la información que revelamos, y perdemos la capacidad de filtrar nuestros pensamientos.


UNA PERSONALIDAD ALTERNA EN LA RED


Según el presidente de Marketing de la Universidad de York, Russell W. Belk, quién realizó una investigación para descubrir por qué las personas reservadas en la vida real suelen ser extremadamente abiertas en Internet. 

Sus descubrimientos indican que las redes sociales crean una imagen ilusoria y compleja de quienes somos, separándose de la realidad. Internet brinda la posibilidad de elaborar una personalidad alterna diferente.

Desinhibe puesto que la comunicación es virtual, no presencial. Al compartir en la red no puedes percibir la reacción del otro, a diferencia de lo ocurre en persona. Si bien eres una persona más que comparte en una amplia red, existe la posibilidad de que miles puedan leer lo que escribes.

Esta nueva construcción de personalidad puede ser totalmente distinta a quienes somos en la realidad. Si bien puede resultar terapéutico para alejarse de los problemas cotidianos e introducirse en un universo diferente, también puede implicar una necesidad subyacente de hacerse notar.

jueves, 4 de mayo de 2017

¿YA NO ME NECESITAS? ...yo a ti tampoco


El mejor momento siempre es ahora porque no tiene sentido posponer cosas que son buenas para ti y que te ayudan a crecer como persona.

Aprender a darte valor a ti mismo es una actitud de inteligencia emocional que puedes emprender cualquier día de tu vida. Sin embargo, el mejor momento siempre es ahora porque no tiene sentido posponer cosas que son buenas para ti y que te ayudan a crecer como persona. ¿Cómo valorarte más a ti mismo?


Desde que nacemos, necesitamos valoración. Los padres amorosos ofrecen a sus hijos una valoración consistente, validando sus sentimientos, sus percepciones, sus dones y talentos, su particular forma de inteligencia, sus intereses, su amabilidad, consideración y cariño, y su intuición. Si recibiste este tipo de validación por parte de tus padres eres muy afortunado.

Si tus padres también validaban sus propios sentimientos, percepciones, etc., entonces eres extremadamente afortunado, ya que como ellos te lo modelaron seguramente aprendiste a hacer esto para ti mismo.


Sin embargo, si tus padres no te valoraron a ti o a ellos mismos, entonces lo más seguro es que no solamente no sepas hacer esto para ti mismo, sino que ni siquiera sabes que es tu responsabilidad hacer esto por ti mismo.

Para valorarte a ti mismo, necesitas empezar a darte cuenta de dos cosas:

·       Necesitas empezar a darte cuenta de qué tanto te juzgas a ti mismo en lugar de valorarte a ti mismo.
·       Necesitas darte cuenta de tus sentimientos, tu sabiduría interior, y de tus actos amables y bondadosos hacia los demás, y conscientemente valorarlos.

Juzgarte a ti mismo es lo opuesto a valorarte a ti mismo, y crea mucho dolor interior e inseguridad. El auto-juicio generalmente es una forma de control para hacerte que hagas las cosas “bien” para que así los demás te valoren y te aprueben. Pero más que logres tener éxito en que los demás te aprueben, mientras sigas juzgándote a ti mismo vas a seguir sintiéndote mal con respecto a ti mismo.

Todos los sentimientos son informacionales, haciéndote saber cuándo te estás abandonando a ti mismo con tus auto-juicios y múltiples adicciones, y cuando otros están siendo desconsiderados contigo y están desconectados de ti. Conforme aprendes a atender a tus sentimientos y a valorar la información que te están dando, vas a empezar a sentir una sensación más profunda de auto-valor y auto-estima. Conforme aprendas a confiar en tu sabiduría interior en lugar de hacer a los demás tu autoridad para lo que es bueno o malo para ti, vas a empezar a sentirte más poderoso internamente. Cuando escoges ser amable y bondadoso contigo mismo y con los demás y a valorarte a ti mismo por tu amabilidad y bondad, te vas a encontrar a ti mismo sintiéndote muy feliz contigo mismo.

Piensa en tus sentimientos y en tu sabiduría interior como si fuera un niño real – tu niño interior. Si tuvieras un niño de verdad y quisieras criar a ese niño de forma que se sintiera muy seguro, amado, y valorado, ¿Cómo lo tratarías? ¿Cómo te hubiera gustado ser tratado de niño? Así es como necesitas tratarte a ti mismo – a tu propio niño interior, si te quieres convertir en una persona con la capacidad de  auto-valorase.

Finalmente, necesitas hacer una tercera cosa para 
auto-valorarte:

·       Necesitas tomar acciones amorosas en tu nombre basadas en lo que es amoroso para ti – en qué es en tu bien supremo. Para hacer esto, necesitas estar dedicado a aprender a verte a través de los ojos de tu yo superior en lugar de a través de los ojos de tu yo herido. Necesitas sintonizarte en la sabiduría de tu yo superior para saber cuál es la acción amorosa en torno a ti y en torno a los demás. Tu niño interior no va a saber que es importante para ti si no tomas acciones amorosas en tu nombre: comer bien, dormir lo suficiente, hacer ejercicio, defenderte ante los otros sin culpar, creando un balance entre trabajo y juego, moverte hacia hacer un trabajo que te guste, etc.
Conforme tomes estos pasos vas a descubrir que te sientes mejor y mejor con respecto a ti mismo y que necesitas cada vez menos valoración de los demás.

DEDÍCATE A TI Y PODRÁS DEDICARTE A LOS DEMAS
Fdo Juan Barberá

miércoles, 3 de mayo de 2017

Las grandes victorias vienen siempre precedidas de infinidad de derrotas.


Estoy muy muy en disconformidad con la frase que dice “una retirada a tiempo es una victoria”. A pesar de haberla usado cantidad de veces, sin duda he notado un cambio en mi vida desde que me di cuenta de cuan gran mentira era. Sin duda ninguna, una retirada a tiempo es siempre una derrota.
Una clave para el crecimiento y la mejora continua en nuestra persona pasa por conocer en qué, cuándo, dónde y porqué hemos fallado. Aceptar la retirada como una victoria no es más que tratar de olvidarte de la derrota que acabas de sufrir. Tratas de restarle importancia y la minimizas porque acabas de intentar algo y no lo has conseguido, y así tu ego se ve menos dañado.
Sin embargo, te recomiendo que dejes que maltraten tu ego. No le pongas caparazón. Aprender de esas heridas te hará grande, pues una derrota es siempre una oportunidad de ser mejor. Las grandes victorias vienen siempre precedidas de infinidad de derrotas.
Por lo tanto:
Hazlo, o no lo hagas; pero no lo intentes. Si asumes que con tan solo intentar algo es suficiente estás equivocado. Hazlo con convicción, cuando te sientas preparado. Y si fracasas, no busques excusas, ni trates de olvidarte de la derrota. Tan solo acéptalo como parte del aprendizaje.
Y si tras varios intentos tiras la toalla y piensas que es imposible, te equivocas. Tan solo no lo deseabas lo suficiente. Y será otra derrota de la que aprender.

martes, 2 de mayo de 2017

Como hacerse RESPETAR


¿Qué significa ser respetado?

Todas las personas merecemos ser respetadas y reconocidas como tal.
El respeto, podemos definirlo, de una forma sencilla, como el reconocimiento de uno mismo como entidad única y considerado como un igual.
Pero cuando hablo de hacerse respetar, nos estamos refiriendo a que queremos que las personas con las que nos relacionamos nos reconozcan como iguales, nos valoren como iguales y acepten nuestras visiones y opiniones del mundo (digo acepten, que no quiere decir que las compartan).

Factores importantes para ser respetado

Cuando hablamos de hacerse respetar, lo primero que viene a mi cabeza son tres ideas: Autoestima, asertividad y autenticidad.

AUTOESTIMA:

Para ser respetado, la primera persona que tiene que respetarte es tu mismo.
La autoestima, el cómo nos vemos y valoramos a nosotros mismos, es la primera pista que damos a las personas de nuestro entorno para saber si somos alguien merecedor de ser respetado.
En general, no nos gustan las personas con poca autoestima y tendemos (sin darnos cuenta en muchas ocasiones) a tratarlas peor de lo que se merecen.
Las personas con autoestima baja tienden a ser inseguras y las personas poco seguras son menos respetadas.

ASERTIVIDAD

La asertividad es la capacidad de hacer valer tus derechos y opiniones sin ofender al resto. Un buen ejemplo de asertividad es ser capaz de decir No cuando alguien te pide un favor, sin ofender, pero si ceder en tu no.
Si eres una persona poco asertiva, sino sabes defender tus derechos y opiniones, las personas de tu entorno irán perdiéndote el respeto.

AUTENTICIDAD

Vivimos en un mundo tan incomprensible, que todos y cada uno de nosotros queremos ser normales, igual que los demás, y a la vez queremos ser únicos y originales.
Necesitamos sentirnos similares y aceptados con nuestro grupo de iguales, pero a la vez queremos ser genuinos e irrepetibles.
Y en el fondo, da absolutamente igual si eres la persona más normal o la más atípica de este mundo. La única forma de hacerse respetar por tu entorno es ser tú mismo.
Puedes aprender a modelar y cambiar las cosas de ti mismo que no te gusten, pero no puedes ser feliz y respetado tratando de ser quien no eres (quizás funcione a corto plazo, pero largo plazo, conforme descubran tu falta de autenticidad, te irá, perdiendo el respeto y el afecto).

Hacerse respetar no es dar miedo

A menudo nos encontramos con personas que confunden el respeto con el miedo.
Cuando temes alguien, no le respetas, sino que (perdón por la repetición), simplemente le temes.
Y es verdad que el miedo puede parecer respeto en muchas ocasiones.
Pero el miedo genera frustración, odio y venganza y, te aseguro, que todo eso no tiene nada que ver con el respeto.
Cuando “respetas” a alguien porque le tienes miedo, al fin y al cabo lo “respetas” por la capacidad que tiene de hacerte daño y cuando pierde esa capacidad, pierde todo “el respeto”
Hay personas a las que les gusta dar miedo y disfrutan de ello, pero excepto de seas un poco psicópata y disfrutes con el sufrimiento ajeno, dar miedo para hacer valer tus opiniones no te ayudará a ser feliz
También es buena idea aprender de personas respetables (observa a personas respetadas (que no temidas) y trata de aprender que comportamientos hacen, como hablan, cómo reaccionan ante el resto de personas, …)
Si sientes que no eres respetado, y quieres aprender a serlo, siento decirte que no te va a ser suficiente con leer un post. Tendrás que analizar qué factores y causas externas a ti están influyendo y que factores tuyos están provocando esta situación.
Después de realizar este análisis tendrás que empezar a aplicar los cambios necesarios.
Puedes necesitar ayuda (por ejemplo, trabajar con u psicólogo para mejorar la autoestima o aprender a ser asertivo) o aprender a través de la lectura técnicas asertivas.
Y tendrás que esforzarte, entrenar duro y practicar mucho tu nueva forma de actuar para conseguir hacerte respetar.
,,,,,,y para terminar , RECUERDA :
Nada que merece la pena se consigue sin esfuerzo. Pero por otro lado cuando nos esforzamos por conseguir un reto, y lo logramos, la satisfacción es doble.

Fdo
Juan Barberá


lunes, 1 de mayo de 2017

Tener capacidad de confiar es una parte relevante en la vida

Tener capacidad de confiar es una parte relevante en la vida, y no sólo en los demás, si no en uno mismo, pero para algunas personas confiar en los demás les resulta un reto, especialmente cuando se conoce a una nueva persona, ya que surge una crisis de confianza, que es cuando surge un miedo a confiar en los demás, pero eso quiere decir que al mismo tiempo, existe un problema de confianza en uno mismo.


CÓMO APRENDER A CONFIAR NUEVAMENTE


– Ante todo, reconoce la necesidad de confiar de nuevo, ya que algunas personas se engañan al creer que no necesitan tener relaciones estrechas en su vida, y eso no es cierto, los seres humanos se necesitan mutuamente y requieren socializarse, ya que de otra forma, su vida estará vacía.
– Muévete en ambientes donde veas confianza entre las personas, siempre hay alguien en quien puedas confiar; sólo necesitas encontrar la persona adecuada.
– Hay que entender que una persona no tiene que satisfacer todas tus necesidades, lo que importa es que todas tus necesidades sean satisfechas, y lo puedes lograr confiando en distintas personas con diferentes necesidades.

– Busca personas dignas de confianza, que traten bien a sus semejantes; si es aficionada a contar los detalles íntimos de la vida de otras personas, es probable que traicione también tu confianza, pero si no habla mal de otras personas, es poco probable que hable mal de ti a los demás.
– Encuentra personas, fomentando la confianza con lentitud; comparte pequeñas confidencias y espera a ver qué pasa; si habla de ellas a los demás, no confíes en él, pero si la persona demuestra que es fiel en las cosas pequeñas, puedes sentirte seguro de confiar en él.
– Aprende a confiar en ti mismo, ya que en muchas ocasiones el miedo a confiar en otra persona se debe al miedo a uno mismo, a no ser capaz de manejar una traición.
– Ten paciencia, ya que después de haber sido traicionado, puede ser un reto, aprender a confiar de nuevo. Dáte el tiempo y el espacio que necesitas.

CÓMO CONFIAR EN UNO MISMO

– Realiza actividades de las que realmente disfrutes.
– Mira tus errores como regalos, ya que las experiencias de aprendizaje valiosas, son lecciones que has de guardar, y te valdrán en situaciones similares.
– Aprende de los errores, para trabajar de manera constructiva a través de tu mala conducta y entiende por qué actuaste como lo hicistes.
– Pon en uso la práctica del auto-perdón, tantas veces como sea necesario para dejar de lado tus errores. Me perdono por…..
– Celebra tus logros, no te reproches tu pasado, ten presente las grandes cosas que has hecho, incluso escribe un diario donde queden plasmadas.
– Sigue tu intuición, aunque esto puede ser difícil si te han enseñado a racionalizar cada decisión.
– Prueba cosas nuevas. No es necesario que asumas riesgos para demostrar que confías en ti mismo, pero puedes realizar actividades que te enseñan cosas sobre ti mismo.

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